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miércoles, 18 de junio de 2008

El opio del Pueblo

Es famosa la cita de Karl Marx: “la religión es el opio del pueblo.” Si bien no fue el primero en hacer la comparación, históricamente se le ha asociado la idea.

Durante siglos la religión ha sido el elemento fundamental en la vida de la gente. Enfrentados a una existencia extraña y peligrosa, atemorizados por un mundo que no comprendían. La religión ofrecía el refugio ideal a una población más preocupada en sobrevivir un día más que en la importancia de unos ritos y dogmas sin sentido.

Hay que reconocer que hoy en día la Iglesia ha dejado de tener un papel principal en la vida pública y social, aunque no tanto como debería. A pesar de que la gran mayoría de la población pueda declararse más o menos creyente, los tiempos en los que la religión regía la vida ideología y moral de la gente han quedado atrás en gran parte del mundo occidental. A parte de los pilares principales en los que se asienta el cristianismo: la existencia de dios y Jesucristo, la resurrección de éste y cosas así, la mayoría de dogmas como puedan ser la infalibilidad del papa o de la Iglesia han dejado de ser importantes para la gran mayoría de la población creyente. La palabra de la Iglesia ya no es importante y no es para menos. La gente puede creer muchas cosas pero no es tonta. Cuando el actual papa declara que “acumular riqueza es pecado” mientras la Iglesia aglutina en su propiedad un cuarto de los inmuebles de toda Italia no puede esperar mucha credibilidad.

Ahora bien que la religión haya perdido su condición de opio no significa que la humanidad este completamente liberada. Es mas puede que ahora mismo la humanidad esta más perdida que nunca. No hay esclavo más encadenado que el que se cree libre.

Compras, ocio, deportes ofrecen lo que antaño daba la religión. Un mundo sencillo, que todos entendemos y que nos permite olvidarnos de las complejidades de la realidad. Crisis económica, cambio climático, delincuencia, precariedad laboral… ¿a quien le importa todo eso mientras España gane su próximo partido o tengamos la ultima comedia descerebrada en cines?
Esta claro que a los gobernantes le interesa que el fútbol sea el interés numero uno de los ciudadanos y esta claro que no hacen nada por evitarlo pero culparlos a ellos sería bastante hipócrita. Sinceramente, creo que es la propia gente la que busca su opio. Busca la forma de evadirse del mundo que le rodea. Busca un universo que pueda entender frente al reto que supone la realidad. Busca simplemente ser feliz, algo difícil en el mundo actual., algo difícil en el mundo actual.

Pan et circum le decían los romanos, parece que no hemos aprendido mucho desde entonces.

lunes, 7 de enero de 2008

¡PECADORES TODOS!

Yo cada día flipo mas con la Iglesia católica. Si hace unos dais os hablaba de la desfachatez de cierto obispo. Hoy me he encontrado con un post alucinante en el blog del compañero Asimov
Dice lo siguiente:

"MÉXICO (El Universal).— La Arquidiócesis Primada calificó de expresiones de magia y de pecado los rituales de Año Nuevo a los que recurren quienes viven “a lo pagano, sin Dios o con falsos dioses”, como el comer 12 uvas a la medianoche o vestir ropa interior amarilla y roja.
En un artículo de su órgano informativo “Desde la fe”, la institución eclesial descalificó esas y otras tradiciones, como lo hizo antes con las fiestas de Halloween, a las que identificó con prácticas satánicas, diciendo que se alejan de la vida cristiana."


A ver, analicemos la tradición de comer uvas. Como la mayoría de las tradiciones es un acto sin sentido, mas si consideramos que por alguna casualidad nos va a traer suerte para el año entrante. Pero según tengo entendido su origen es mas comercial que pagano. Eso para empezar.

Pero vayamos mas allá. ¿Que diferencia existe entre este ritual y los cientos que promueve la religión? Podríamos decir que ninguno, a mi se me ocurren un par: el primero es que no tiene nada de peligroso, que es mas de lo que podemos decir con algunos de los rituales religiosos y dos que es potencialmente divertido. Bueno esto quizás no sea una diferencia ya que, como todos sabemos, las misas son toda una fiesta.

Dejando a un lado el sarcasmo, estas declaraciones ponen de manifiesto el distanciamiento que esta sufriendo la Iglesia de la sociedad. Y no solo eso sino lo que les jode perder el poder que siempre han tenido. Aunque a mi no me lo parece, el otro día estuve leyendo las cifras que se le "dona" desde el gobierno español a la jerarquía eclesiástica y me pareció escandalizador. Y despues van y despotrican contra el gobierno, si es que encima de todo son desagradecidos. Cada vez me da mas miedo el mundo que se esta formando. Como dijo Llamazares: Cría obispos y te sacaran los ojos.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Obispo: "Los menores nos incitan"

"Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan. Esto de la sexualidad es algo más complejo de lo que parece".





¿Como puede alguien decir esto y quedarse tan ancho?
No es que las opiniones del obispo me escandalicen o me sorprendan. La manera de pensar de los dirigentes eclesiásticos no es un secreto para nadie. Pero aun así me indigna. Me indigna el hecho de que este despreciable señor vaya a seguir con su buena vida. ¿Donde está el Fiscal del Estado? Tipos como este no pueden seguir teniendo la influencia que tienen en nuestra sociedad. Hay que decir basta y quizás llevar a este impresentable a la justicia sea el primer paso para ello.

Esto no es simplemente una anécdota mas, es la muestra de la manera de pensar de un amplio sector de la Iglesia que estamos financiando entre todos.
Viva nuestra democracia.


miércoles, 14 de noviembre de 2007

Imperio: Lu'Pak Parte II


La hora llegó y Sator fue encaminado hacia la sala donde tendría lugar el encuentro, allí se encontraba ya el máximo dirigente de Lu’Pak: el Alto Representante Fi’Move, sentado sobre un trono elevado sobre el suelo. Se le distinguía rápidamente de los demás habitantes de Lu’Pak. Normalmente los lupakianos no llevan ningún tipo de vestimenta, no ocurre así con los altos cargos que usan diversas capas para indicar su posición. Fi’Move por supuesto llevaba la capa determinada por su posición, así como los demás miembros de la Cámara de Zo’Tac.

— Excelencia — dijo Fi’Card mirando al Alto Representante— Señores de la Cámara. Les presento a Sator de Tirosis, representante oficial del Emperador Akkon. Representante Sator, se encuentra ante la Cámara de Zo’Tac, máxima autoridad en Lu’Pak. Ahora que ya se han hecho las debidas presentaciones, propongo que paremos a escuchar el mensaje de Corson.

— Lo primero de todo —comenzó diciendo Sator en un tono amable— quiero agradecer en mi nombre y en del Imperio, su hospitalidad al recibirnos aquí. Es para mi un honor ser el primer corsones en pisar su planeta. Como supongo que sabrán estos cinco años de vida del Imperio han sido muy duros. Muchos de nuestros mundos sufrieron ataques y las reconstrucciones están siendo lentas y dolorosas. Pero no he venido a hablar de eso. En este tiempo muchos mundos se han anexionado al Imperio, sin que ello suponga una diferencia notoria para ellos. El Emperador no está contento con esta situación. Él tiene el sueño de un Imperio unido y cohesionado. Por lo tanto, a partir de ahora las cosas van a cambiar. Para comenzar se creara una delegación permanente del gobierno imperial en cada planeta.

De pronto, un gran murmullo invadió la sala

— ¡¿Cómo?! — la voz de uno de los miembros de la Cámara sobresalió entre el murmullo— Eso es una violación del tratado. Tenemos derechos. El tratado estableció que nosotros nos encargaríamos de los asuntos locales.

— Como ya he dicho — replicó Sator con un tono tranquilo — las cosas en el Imperio van a cambiar y Lu’Pak como parte del Imperio va a cambiar. ún así, la nueva situación no implicara la intromisión del Imperio en asuntos planetarios. La delegación imperial tendrá la responsabilidad de coordinar los asuntos imperiales, así como de facilitar la transición hacia la vida imperial. Como he dicho antes, el Emperador quiere un Imperio cohesionado y para ello va a establecer una moneda oficial común, y escuelas imperiales de asistencia obligatoria, donde se enseñara entre otras cosas el corsones, que se convertirá en la lengua oficial del Imperio, de obligado conocimiento.

— ¡Esto si que es el colmo! — Gritó otro miembro de la Cámara — La educación es una competencia local, y por lo tanto es obligación nuestra. Lo que realmente pretendéis es acabar con nuestra tradición e historia. No lo aceptaremos.

— Primero — volvió a replicar Sator sin perder la templanza — No queremos acabar con su cultura, en la escuela imperial habrá un momento para la enseñanza común de mano del Imperio y otra que será responsabilidad vuestra. Y segundo — su tono se ensombreció tremendamente y su expresión mostraba la soberbia propia de su posición— no es una propuesta y no es un recomendación. Es una ley Imperial, dictada por el mismo Emperador, y como tal es la prioridad absoluta de su gobierno. Si he venido hasta aquí para comunicársela en persona solo es una muestra de nuestra buena fe ¿me explico con claridad?

Después de eso nadie se atrevía a respirar. Los miembros de la Cámara, que un instante antes murmuraban indignados, guardaban silencio, esperando una acción por parte del Alto Representante.

— Se explica con absoluta claridad —dijo en un tono frío Fi’Move— Creo que ahora es tiempo de que nos retiremos a meditar toda esta nueva información. Volveremos a hablar pronto.


La reunión con los dirigentes lupakianos no había ido tan mal, o eso pensaba Sator. Era normal que se mostraran reticentes ante un cambio tan grande pero ya se acostumbrarían. Satisfecho, Sator volvía a su habitación a esperar que Fi’Card le comunicara las nuevas protestas de la Cámara. Pero todo esto se esfumo de su mente cuando, al entrar, vio a un lupakiano sentado en su cama.

— Saludos Sator de Tirosis — dijo el lupakiano amablemente — Me llamo Ku’ben y me gustaría hablar con usted.

— Me alegro, eres el primero que quiere hacerlo.

— Me gustaría que supiera lo que ha costado llegar hasta aquí. No ha sido nada fácil.

— Si tanto deseaba una reunión, solo tenía que solicitarla.

— No lo entiende ¿verdad?

— Entender… ¿el qué?

— Todo. La situación en Lu’Pak. El pueblo no sabe nada del Imperio. La anexión fue completamente secreta. No entraba en sus planes. Es más ¿Qué saben de nosotros? No saben nada.

— Eso es cierto — replico Sator — Por eso estoy aquí. Para aprender.

— Quiere aprender, pues yo le enseñare. Lu’Pak esta controlado por una jerarquía eclesiástica que sigue un conjunto de creencias y tradiciones antiquísimas. Cualquiera que no siga los dictados de Lu’Zic, la capital, es apresado y ejecutado por herejía. Miles de lupakianos han muertos solo este ultimo año. Yo pertenezco a una comunidad que desde hace siglos rechazamos la Teocracia en secreto. Uno de nosotros viajo a Corson y nos contó que allí nadie es obligado a seguir una religión. Estoy aquí para suplicarle su ayuda.

— El Imperio no apoya ninguna religión en particular, pero aunque lo que me haya dicho sea cierto, hemos establecido no entrometernos en los asuntos locales. Además, las cosas van a cambiar. En todos los rincones del Imperio van a implantarse escuelas imperiales, además de un código legal que acabara con ello.

— Imposible, Fi’Move nunca aceptara eso.

— Lo harán, no tienen otra alternativa.

— Sigue sin entender nada. Ellos no le quieren aquí. Supone una terrible herejía que un infiel, como ellos le llaman, pise suelo sagrado de Lu’Pak. Por eso le han traído aquí, lo mas alejado posible de Tierra Santa, Lu`Zic. Ahora he de irme antes de que me descubran. Por favor, no mencione nuestro encuentro con nadie. Tenga mucho cuidado. Volveremos a vernos pronto.

Sator quedó muy tocado por la revelación. ¿Religión? Hacia siglos que habían desaparecido de Corson y los planetas centrales. Aun quedaban algunos cultos en los planetas alejados pero era causa de lo poco civilizados que eran. No se habría imaginado que en este planeta tuvieran un arraigo tan fuerte. Y encima la gente no conocía el Imperio. Tenía que comprobar si era cierto y, de ser así, era algo que no podía tolerarse. Salio de su habitación y fue a la entrada del edificio, allí solía haber guardias. Sator se acercó a uno.

— Disculpa. Estoy buscando a Fi’Card. ¿Dónde lo puedo encontrar?

El guardia giro la cabeza mirando para otro lado.

— ¡En nombre del emperador! ¡Le estoy hablando, escoria!

— No se le ocurra gritarme, retoño de Zo’Loc

Sator, aprovechando su gran tamaño, era aproximadamente el doble de grande que el guardia, le agarro del cuello y le grito.

— Esa no es forma de dirigirse a un enviado imperial, ahora mismo va a disculparse y a llevarme ante Fi’Card ¿entendido?

— Si,… — Balbuceó el guardia — Disculpe…

Inmediatamente, el guardia se dirigió al edificio más cercano. Cuando entraron, Fi’Card caminaba por el recibidor muy visiblemente acalorado.

— ¿Qué es este alborto? ¿Qué está ocurriendo?

— Lo que ocurre es que estoy muy descontento con sus empleados. Lo único que les he pedido ha sido verle y solo he recibido desprecio. No me esta gustando nada la situación que me estoy encontrando aquí.

— Estoy seguro de que tiene arreglo — dijo Fi’Card intentando enfriar los ánimos, y seguidamente miro al guardia — ¡Vuelve a tu puesto! Hablaremos luego. Y bien — dijo volviéndose de nuevo a Sator — ¿En que puedo ayudarle?

—Estoy harto de estar aquí. Me gustaría visitar alguna de sus ciudades mientras su consejo o cámara o lo que sea dialoga.

— Me temo que eso será imposible. La ciudad mas próxima esta a días de viaje. Es imposible.

— Podíamos ir en mi nave, esta preparada para el viaje atmosférico.

— No es buena idea. Quizás… Quizás después de la decisión de la Cámara.

Sator había salido a pasear por los alrededores. Después de todo un día encerrado en su habitación sentía la necesidad de respirar aire fresco, aunque cuando salio se dio cuenta de que el aire en ese planeta no era “fresco”, o por lo menos no era como el aire fresco de Tirosis o Corson. A pesar de que lo había ignorado, no solo le molestaba el hecho de que un guardia lo hubiera estado siguiendo durante todo su paseo, sino de que pensaran que podían espiarle sin que se diera cuenta. En cualquier caso se había cansado muy pronto de ver desierto por todas las partes. Definitivamente los lupakianos los habían enviado al fin del mundo.

Cuando volvió a su habitación tuvo un pequeño “deja vu”. Sentado en su cama se encontraba, de nuevo, con Ku’ben.

— Estas sorpresas se están convirtiendo en una costumbre — dijo Sator cerrando la puerta,

— Te dije que volveríamos a hablar. Pero vayamos al grano, no tenemos mucho tiempo. Tengo una información que le seria de mucha ayuda ahora pero quiero su ayuda a cambio.

— ¿Me esta chantajeando?

— No, simplemente le estoy solicitando su ayuda.

— Está bien. ¿Qué quiere?

— Mi gente lleva entre la espada y la pared demasiado tiempo. Queremos un lugar donde poder vivir en paz y en libertad. Queremos un mundo propio alejado de Lu’Pak.

— Claaaro —dijo Sator en tono irónico — Como los mundos habitables crecen de los árboles.

— Seguro que conocen muchos mundos no habitados por cualquier razón, nosotros necesitamos uno. No podemos seguir viviendo aquí. Y lo que tengo para ti es muy importante.

— No puedo prometerte eso. Solo puedo prometerte que lo intentare y como mínimo que os sacare de aquí, y os buscare algún lugar en alguna colonia. Siempre y cuando tu información valga lo que dices ¿Te satisface eso?

— Confiaré en ti.

— Y bien… ¿Qué me tienes que decir?

— La Cámara ya ha decidido. Tengo gente dentro. Van a rebelarse contra el Imperio, le quieren usar como escudo. Le arrestaran muy pronto.

— Eso… —titubeó Sator — Eso no tiene sentido. Si me secuestran serán arrasados, tienen que saberlo. No pueden enfrentarse contra nuestro poderío militar.

— Sigue sin entender. Ellos creen que tienen a dios de su lado, con su ayuda cree que les vencerán. Su fe es tan ciega que les nubla la razón.

Sator esbozó una sonrisa.

— ¿Se puede saber como va a enfrentarse su dios contra nuestros cruceros? Van a acabar reducidos a cenizas.

— ¿Se cree que no lo sé? Yo lo sé, pero ellos no. Usted no puede comprender la fe ciega que tienen ellos. Y se llama ciega por algo. Porque no son capaces de ver las cosas mas obvias. No quiero ver a mi pueblo masacrado por culpa de esos idiotas.


No pasó mucho tiempo hasta que Fi’Card vino a recogerle

— Creo que será mejor que me acompañe — dijo este temerosamente.

— ¿Dónde vamos?

— La Excelentísima Cámara de Zo’Tac, en su infinita sabiduría a decretado que usted y todos los demás corsonianos que se encuentran en el planeta serán provisionalmente encarcelados.

— Eso quiere decir que aun tienen habitaciones más tétricas que la que me habéis dado. Creo que ya se que tiene Lu`Kap de especial

— Por favor, no nos obligue a usar la fuerza.

— Está bien, le acompañaré.

Fi’Card se movió rápidamente por los pasillos, siempre escoltado por unos guardias armados que vigilaban de cerca a Sator. En el camino se encontraron con otro corsoniano que se estaba resistiendo al arresto.

— ¡Grodet — le gritó Sator a su compatriota — No te resistas, sígueles el juego.

— ¡Pero que dices! Podríamos tirar este edificio si quisiéramos.

— No te atrevas a cuestionar mis órdenes. Solo hazlo. — Y seguidamente miro a Fi’Card — Fi’Card, como uno solo de mis hombres reciba un solo rasguño, yo mismo bombardearé su Tierra Santa.


La celda era pequeña y húmeda. No se sentía muy cómodo en su habitación pero ahora mismo le parecía el paraíso comparado con eso. Un pequeño agujero del tamaño de su ojo era la única entrada de luz, lo que hacia que la mayor parte aquella “cueva” quedara a oscuras. Sator no se atrevía ni a imaginar lo que podría haber en aquellos rincones. Por suerte pronto vinieron a recogerle. Él ya sabía que su estancia en esa celda solo era un medio de presión, y que no le tendrían allí mucho tiempo. Pero incluso si se equivocaba tenía una pequeña sorpresa preparada. Un guardia más aterrado que amenazante le llevo ante la Cámara de nuevo. En cuanto llegó el Alto Pontífice le hablo en su tono grave.

— A raíz de vuestra ruptura del Tratado que no unía, Lu’Pak decide desvincularse por completo de Corson. A cambio de una salvaguarda para nuestra libertad, les dejaremos marchar completamente ilesos.

Sator empezó a reír descontroladamente. Tras la sorpresa inicial por parte de los lupakianos, estos comenzaron a irritarse.

— Lo siento, no he podido evitarlo. — Dijo Sator con toda la prepotencia que pudo reunir — Se encuentran en una pésima posición y aún así se atreven a amenazarnos. No me pueden negar que es gracioso.

— No se que es lo que ve tan gracioso. — Le replicó indignado un miembro de la Cámara.

— Han detenido a una delegación imperial, han amenazado el propio Imperio y ¿no lo ven? Si no nos sueltan ahora mismo toda la furia del Imperio caerá sobre Lu’Pak. Y créanme, puede ser mucha.

— Ya le he asegurado que usted y su gente podrán irse a casa cuando nos hayan asegurado dejarnos libres. No tenemos intención de hacerles ningún daño.

— No lo comprenden, después de todo esto solo hay una salida. Dejarnos libres a la delegación y que todos los miembros de la Cámara me acompañen a Corson para ser juzgados por delitos de Traición. De lo contrario Lu’Pak será reducido a cenizas. ¿O creéis que podéis enfrentaros a una flota Imperial sin una nave siquiera?

— En estos cuatro años muchas cosas han cambiado. Hemos estudiado las naves que nos cedisteis y hemos creado una flota propia. Sabemos que no podemos ganar al grueso de la flota Imperial pero podemos causar los suficientes daños como para que nuestro mundo merezca la pena.

Mientras los lupakianos esbozaban una sonrisa de complacencia, Sator empezó a reír de nuevo, lo que irritó de nuevo a los nativos.

— ¿No acabas de escuchar lo que te acabamos de decir?

— ¿Realmente os creéis que unas naves basadas en nuestros transportes pueden igualar a nuestros Cruceros?

De repente, entró un lupakiano corriendo.

— Eminencia. Hemos detectado una flota acercándose al planeta.

— Antes de que me encarcelaran, ordené a las naves que comenzaran bombardeos sobre el Planeta empezando por Lu’Toc si yo no contactaba cada 1/2. Y el plazo está a punto de acabarse. Solo yo puedo anular la orden.

— Imposible, Zo’Tac nunca lo permitiría. — Dijo uno de los miembros de la Cámara.

—Ok, cambiemos el enunciado. ¿Realmente creéis que vuestra supuesta deidad puede enfrentarse a nuestros Cruceros?

— ¡Blasfemo! — Gritó el mismo miembro de la Cámara. — Arderás en el Infierno.

— Fi’Move — dijo mirando al Alta Pontífice — Tú tienes la ultima palabra. Entrégate o sacrificaras a tu pueblo estúpidamente.


Un trueno ensordecedor golpeo la superficie del planeta. Se trataba de un Crucero Imperial que se situaba a una altura desde la cual dejaba una imagen impresionante. Sator se dirigía a su transporte que le llevaría hasta el Crucero. A su espalda, se acercaba rápidamente Ku’ben.

— ¡Espere! — Gritó el lupakiano.

— Hola. Creía que no iba a verte antes de mi partida. Quería agradecerte tu cooperación. Ayudó notablemente a la resolución pacifica del conflicto. Me dijeron que os quedabais en el planeta.

— Así es. Lo hemos discutido y creemos que tenemos que trabajar por hacer de este un mundo mejor. Al fin y al cabo también es nuestro mundo.

— Para ayudaros, vamos a dejar en el planeta un destacamento. A parte de, por supuesto, la embajada que será inaugurada en breve. Si necesitáis algo decirlo y os lo darán. Espero verte por Corson algún día.


Epilogo.

Había pasado un año lupakiano desde el fin del gobierno de la Cámara de Zo’Tac y muchas cosas habían cambiado. Sator había continuado con sus obligación en la Capital Imperial sin apenas contacto alguno con Lu’Pak. Un día, inesperadamente, su asistente interrumpió su comida.

— Señor, acabamos de recibir una transmisión urgente desde Lu’pak dirigida expresamente a usted. Se trata de un tal Ku’Ben.

Sator fue rápidamente a su despacho. Encima de su mesa había un holograma con la imagen de Lu’Pak

>> Hola Ku’ben. ¡Cuánto tiempo! ¿Qué tal las cosas por Lu’Pak?

>> Lo siento pero esta no es una llamada de cortesía. Hemos aguantado mucho pero ya es hora de que cumplas tu promesa.

>> No te entiendo, ¿que ha pasado?

>> Ayer incendiaron la aldea que fundamos hace un año. ¡Diez de los míos han muerto! Y tu gente fue incapaz de protegernos como tú me aseguraste. Hemos tratado de hacer de Lu’Pak un mundo mejor, pero ante su ignorancia y su fanatismo no podemos, ni queremos luchar. Queremos que cumplas tu promesa de darnos un nuevo lugar para vivir lejos de Lu’Pak.

martes, 13 de noviembre de 2007

Imperio: Lu'Pak Parte I

Hoy tenemos algo muy especial. Se trata de un relato ambientado en un Universo que he ido creando a lo largo de estos últimos años y que sirve como presentación del mismo. Si todo va bien, espero ir desarrollándolo más en los próximos años. Si mas, os invito a todos a un viaje por la Galaxia hasta Lu’Pak. Mañana la conclusión.



*****

Aunque habían pasado solo cinco años desde la fundación del Imperio, Corson ya se había convertido en el centro sobre el que giraba todo su sector galáctico. Nunca en toda su historia había sido tan importante. Corson podía sentirse orgulloso de haber sido la cuna de una especie cuya sola mención despertaba miedo y admiración a partes iguales. A pesar de su color verdoso, muy pocos eran los que se imaginaba su peculiaridad y ninguno quien se atrevía a mencionarlo, ya que eran muy suspicaces con ese aspecto. En su cabeza, disponían de tres ojos colocados de una forma tal que le concedían una visión de 360º. No era posible coger por sorpresa a un corsones. Debido a la gravedad de su planeta, altísima comparada con la media de los planetas conocidos, los corsoneses eran corpulentos y fuertes, llegando a alcanzar una altura impresionante. El Emperador Akkon, actualmente en el trono, había logrado unirlos por primera vez en muchísimo tiempo, hecho que marcó el inicio del primer Imperio Galáctico y su dominio de la galaxia. Uno de los muchos mundos que estaban bajo su dominio era Lu’Pak, un pequeño mundo habitado por una especie introvertida y desconfiada que nunca había apreciado el contacto con otras especies y que solo se unió al Imperio por miedo a su poderío militar.

Sator de Tirosis, enviado especial del Emperador, estaba a punto de convertirse en el primer extranjero en pisar el mundo Lu’Pak. Aunque habían pasado más de cuatro años desde la firma del tratado que vinculó Lu’Pak al Imperio, eran muy pocos los que se dejaban ver por Corson. Lo único que conocía de ellos, lo aprendió durante la firma del Tratado en la capital donde conoció a una delegación de su gobierno. Se trataba de una raza insectoide, de una altura no superior a la mitad de la corsonesa, que poseían dos pares de alas en su parte posterior, lo que les hacia capaces de volar a baja altura. No había tenido mucho trato con ellos, pero siempre se mostraron fríos y distantes, mostrando que su unión al Imperio era, para ellos, un mal necesario. Nadie en todo el Imperio conocía mucho nada más acerca de ellos. Para eso, entre otras cosas, se le había enviado.

— Señor, ya hemos recibido las coordenadas de nuestro lugar de aterrizaje. Abróchese bien, vamos a proceder con la entrada atmosférica.

La nave tomó tierra suavemente. Todos los siglos que llevaban viajando por el espacio les habían convertido en unos expertos en el viaje orbital. La atmósfera lupakiana era perfectamente respirable para los corsoneses y su gravedad notablemente inferior a la de Corson lo hacían un mundo agradable. Siendo el primer alienígena que visitaba el planeta, Sator esperaba una efusiva recepción sin embargo en la pista de aterrizaje solo lo esperaba una pequeña representación lupakiana. Sorprendido, miró alrededor y comprobó que habían aterrizado en una región totalmente desértica. La delegación se le acercó y el que iba en el centro comenzó a hablar.

— Saludos emisario imperial. Me llamo Fi’Card, enviado especial del gran Fi’Move. Me encargare de que su estancia sea lo mas agradable posible. —Aunque hablaba en la lengua lupakiana, Sator lo había escuchado en un perfecto corsones, gracias al traductor universal que siempre llevaba consigo— Le aconsejaría comenzar ya con el viaje. Se alojaran en Zicur. Lo hemos preparado todo para que estén cómodos.

Era sabido que los lupakianos no poseían la tecnología del viaje interestelar pero poco más se conocía de sus conocimientos científicos. El primer contacto se produjo cuando las naves corsonianas se habían posicionado en órbita y las negociaciones se realizaron a través de transmisiones de radio. Los lupakianos insistieron entonces en que no aterrizaran. Sus representantes llegaron a una órbita baja a través de una pequeña cápsula muy rudimentaria, tras lo que fueron recogidos por el crucero corsones. Un punto del acuerdo había consistido en la cesión de una par nave corsonianas, con la que habían hecho sus pocos viajes conocidos. Pero, aun así, Sator no habría imaginado que le habían enviado a un mundo tan atrasado. ¿Comodidad? ¿Cómo podía estar cómodo en un vehículo sobre ruedas? Solo los había visto en los museos más antiguos de su planeta y nunca había sentido ganas de probarlos.

—No nos han informado de nuestra agenda — Comenzó diciendo Sator— Espero poder ver a su primer líder cuando antes.

—Pronto, sin duda. El Alto Representante Fi’Move está de camino hacia el lugar al que nos dirigimos. Es un largo viaje desde la Corte.

—Yo pensaba que nos recibiría en la Corte.

—¿En Lu’Toc? — No conocía la morfología lupakina, pero a Sator le parecía como si aquel insectoide se hubiera reído. — Lu’Toc no esta permitido a los infi…. Extranjeros. Hemos pensado que estarían mejor en Zicur.

Tardaron dos horas en llegar a Zicur. Dos horas que no fueron fáciles. No se terminaba de acostumbrar a los rudimentarios vehículos lupakianos. Zicor no era una región, tampoco era una ciudad. Zicur era un pequeño conjunto de edificios en mitad de la nada, en mitad de un enorme desierto que se extendía en todas las direcciones. Se notaba que todas las instalaciones eran nuevas. Incluso en algunos puntos se notaba cierta precipitación, como si no hubieran tenido tiempo de terminarlo correctamente. Cuando le presentaron su alojamiento Sator sintió un escalofrió. Se trataba de una habitación pequeña y oscura. Una pequeña ventana en la parte superior de la habitación era la única iluminación con la que contaba, las paredes, pintadas de un tono gris, no ayudaban. El mobiliario era aún más desolador: únicamente un armario y una mesa totalmente sobrios. Ni un solo adorno o signo de decoración en toda la habitación, en realidad en todo el edificio. Solo había una cosa que destacaba: la cama, que Sator había mandado traer expresamente desde Corson, ahora se alegraba muchísimo de esa decisión: si ese era el sentido lupakiano de hospitalidad, no quería comprobar lo que entendían como buen descanso.

Habían pasado dos aburridos días desde que llegaron. Los únicos lupakianos que se habían dejando caer por el edificio en el que sea alojaba la delegación imperial eran los pertenecientes al servicio, y en ellos se notaba algo raro, no era solo el típico recelo por los extranjeros, se trataba de algo mas fuerte, era como si evitasen cualquier contacto con los corsonianos. Ni uno se atrevía a mirarles a los ojos. Aquello suponía un contratiempo para Sator que había esperado conocer la cultura lupakiana entablando conversación con ellos. Sin embargo por más que lo intentaba no conseguía nada, unos pocos le eludían con un atemorizado “Lo siento, tengo que irme” pero la mayoría se limitaban a seguir con su tarea sin dirigirle una palabra si quiera. Era frustrante. Una vez, cuando pasaba cerca de uno, este dio un salto hacia atrás y murmuró “No te me acerques, hijo de Zo’Loc”

Afortunadamente para la salud mental de Sator, esta aburrida situación acabó con la esperada aparición de Fi’Card, al que no había vuelto a ver desde el aterrizaje.

— Su eminencia, el Alto Representante Fi’Move ha llegado — le dijo en un tono cordial pero no por ello menos distante que el resto de los lupakianos —Hemos programado un encuentro esta tarde a las 3/4. Le pasare a recoger entonces.


Conclusión

miércoles, 26 de septiembre de 2007

La mayor exageracion...

Os quiero dejar un vídeo que descubrí gracias al blog azeos, una pagina muy recomendable, y a la que os invito a visitar. Se trata de un vídeo de George Carlin, un cómico estadounidense experto en temas tabú. En este se atreve a hacer un monologo inteligente y divertidísimo acerca de la religión. Puede parece un poco duro verlo con subtítulos, pero merece la pena, seguro que no os arrepentís. Yo hacia mucho que no me reía así.


martes, 28 de agosto de 2007

Emociones negativas

Os quería poner una secuencia aparecida en el X-Men 19 (189 USA) de Mike Carey y Chris Bachalo, recientemente aparecido en España. Si alguno se lo quiere leer, tranquilo que lo incluye detalles de la trama. Creo que expresa muy bien el sentimiento de muchos ateos. (para aumentar de tamaño pulsar sobre la imagen).



martes, 3 de julio de 2007

La fuerza de los que no tienen razones.

El miércoles 6 de junio ocurrió un hecho horrible en el Centro Cultural España Córdoba en Argentina. En una muestra del la muestra del pintor y músico Alfonso Barbieri, irrumpieron un grupo de extremistas católicos destrozando parte del edificio y lo mas importante, los originales que se exponían en la muestra. Estos individuos alegaban que ofendían a su madre por un cuadro de la virgen Maria que el pintor había retirad ya de la muestra por las presiones externas. Les dio igual, destrozaron una obra irrecuperable. Más información aquí.

Y es que aquí tenemos que tener en cuenta algo muy importante: la libertad de expresión, principio fundamental para que una sociedad sea mínimamente democrática y justa. Y ésta no puede estar supeditada por un puñado de radicales que intentan imponer los argumentos que no tienen por la fuerza. La protección de nuestro bagaje artístico es fundamental para el una sociedad sana y tiene que estar por encima de religiones, ideologías y sentimientos personales. Nada puede provocar lo que le pasó a Alfonso Barbieri.

Durante toda la historia de la humanidad se ha ido repitiendo: durante la Inquisición o en las dictaduras como la franquista o la nazi se quemaban y destruían todos los documentos que se salieran de su concepción de la realidad y supusieran un peligro para ellos. Porque la cultura es poder, y eso los dirigentes lo saben muy bien Y por eso debemos protegerlo y no permitir nunca más la irrecuperable perdida de la arte único.

No podemos permitir que unos ignorantes con los "ojos vendados" o estafadores con los ojos demasiado abiertos nos digan lo que podemos ver, oír o leer. La censura es dañina venga de donde venga, y nunca tiene disculpa

jueves, 28 de junio de 2007

La Ciencia no es demócratica

Me hace mucha gracia todo el debate que se esta generando con la Teoría de la Evolución, no quería decir nada pero no me puedo aguantar mas. Si no sabes a lo que me refiero, te aconsejo que veas este video.

Estamos acostumbrados a que haya un respeto en nuestras creencias e ideales y eso es crucial, nunca puede existir una sociedad realmente libre y democrática sin estos principios. Pero nada de esto se aplica a la ciencia. Tú no puedes simplemente decir no acepto la de ley de la Gravedad, tírate por la ventana y veremos a ver si cambias de idea. Sin embargo con la Teoría de la Evolución, se esta montando un revuelo pocas veces visto antes. Cualquiera que ser haya metido un poco en el tema sabe que no hay ningún punto que se le pueda discutir, aun quedan bastantes cosas por definir por supuesto, pero no tenemos nada que nos haga suponer que no es cierta. Bueno sí existe algo, un manuscrito de hace miles de años al que la humanidad ha prestado demasiada atención. Si la Teoría de la evolución fuera falsa, una sola prueba bastaría para excluirla del ámbito científico, pero todas las que los creacionistas o el llamado Diseño Inteligente han sostenido han sido poco a poco refutadas.

Aunque todas las personas del mundo no aceptaran la Evolución seguiría siendo cierta, no es una cuestión de cantidad si no de pruebas. Esto se ilustra muy bien en una frase de Einstein. Este cuando le informaron de que en la Alemania nazi habían publicado un libro titulado 100 autores contra Einstein, replicó: "¿Por qué cien? Si estuviera equivocado, bastaría con uno solo."

Si todos los que arremeten contra las teorías científicas se sentaran a pensar con sus mentes despejadas se darían cuenta de esto, no importa cuantos sean, no importan lo fuerte que griten, así nunca podrán conocer la verdad.

martes, 26 de junio de 2007

Mamá, quiero ser creyente

Si hay un concepto que siempre me ha fascinado ha sido el de la fe. Aunque cada religión tiene su definición, viendo la de la RAE podríamos considerar la fe como la afirmación de que algo es cierto. Bien hasta aquí todo correcto. Este es el significado que se emplea cuando hablamos de lo notarios por ejemplo, aunque no es que me produzca mucha confianza, la verdad sea dicha, pero dejemos eso para otro momento.

Vamos al sentido más propiamente religioso, ¿en que se basan las religiones para decir que algo es cierto? Principalmente todos empezamos en una religión por educación o influencia de otros, con lo cual podríamos deducir que en este caso podríamos identificar fe con argumento de autoridad. Apliquemos esto a la religión cristiana. El sistema de creencias cristiano se basa en la Biblia como base de su veracidad, ya que esta es Palabra de Dios y como tal, incontestablemente cierta. Pero rizando el rizo un poco más, ¿Cómo sabemos que ese manuscrito redactado hace más de dos mil años (o no) es la Palabra de Dios? Porque toda la vida nos lo han repetido una y otra vez, ¿a que me suena esto? A argumento de autoridad. Creemos que un libro es la Palabra de Dios porque nos lo ha dicho un hombre. Personalmente, eso no me parece muy incontestable.

Ya se lo que dirán muchos, que eso no es la fe (aunque eso es lo que practican la mayoría de personas creyentes que he visto), que la fe es algo más grande que surge de nuestro interior. De acuerdo. La fe así entendida es cierto que surge de nosotros, y más concretamente de nuestro sentimiento más poderoso, evolucionado a lo largo de milenios, y que se puede encontrar en prácticamente todas las especies conocidas, al menos las que tengan un sistema nervioso mínimamente sencillo. ¿El amor? No, el miedo.

A primera vista puede parecer un poco chocante pero si lo observamos un poco es así. Todas las criaturas se mueven por el miedo, sobre todo por el miedo a la muerte y nosotros como cima de la evolución no podíamos ser menos. Vivimos nuestra vida en un mundo duro, cambiante y agresivo, y encima una vida corta y llena de angustias. ¿Para eso estamos aquí? No puede ser cierto, esta vida tiene que tener algún sentido.

Y desde aquí, los primeros filósofos griegos, muy racionistas ellos, se revelaron contra esto, poniendo a este mundo por debajo de otro, divino, al cual accederíamos tras la muerte. Si ya se que he resumido siglos de Filosofía en dos líneas, y esto es muy injusto, pero solo he hecho lo que hicieron los cristianos desde el principio. Y es aquí donde se explica la fe personal, en el miedo a la muerte, en el miedo a que todo el sufrimiento que estamos padeciendo no tenga una recompensa. Cuando me hablaban de la Trinidad de pequeño, me decían, no podemos entenderlo pero, tranquilo, cuando muramos y veamos a Dios seremos capaces de entenderlo todo. A mí me apasionaba esta idea, cuando muera seré capaz de entenderlo todo, esto no es capaz de decírtelo la ciencia ¿eh? Por esa parte, yo deseo profundamente que exista Dios o cualquier tipo de vida después de la muerte.

Pero que yo lo desee, o lo deseemos todos no importa lo mas mínimo. Yo deseo volar con todas mis fuerzas y no me veras intentar tirarme desde mi ventana a probar. Por mucho que nos cueste aceptarlo, la realidad es la que es, y es cuestión de madurez aceptarla así y disfrutar de nuestra existencia lo máximo que podamos porque no vamos a tener otra.

lunes, 11 de junio de 2007

Cegados por la Fe

Hoy os quiero poner aquí mi primer cómic. Se trata de una historia corta que apareció en el Freakmen Legends IV de Marmothfish Studio, disponible desde el pasado Saló de Barcelona. La historia es mía y el dibujo es de Luis Rodrigo.

Sin más, aquí os dejo "Cegados por la fe"

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viernes, 8 de junio de 2007

La Fundación: El Origen de la Religión

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Mientras que en mi anterior entrada analizaba la Fundación sin entrar en detalles, hoy quiero tratar un poco más en profundidad un capitulo del libro, en concreto el Capitulo 3. Los Alcaldes.
En este articulo a diferencia de mis reseñas habituales, entrare en detalles acerca de la trama del libro, así que si no has leído el libro, te recomiendo que lo leas antes y vuelvas cuando lo hayas hecho, seguro que no te arrepientes.



Treinta años después de haber accedido al poder y haber superado la Primera Crisis Seldon; Salvor Hardin, alcalde de Términus se enfrenta a la amenaza del Reino de Anacreonte, que durante estos treinta años ha sido apaciguado mediante la concesión de importantes beneficios tecnológicos, rodeándolos de un rito religioso.

Asimov, ateo convencido, nos deja en este relato una explicación de la religión muy clara, que si tenemos en cuenta las circunstancias de la obra nos puede servir para explicar el origen de la religión.

En la historia se ve claramente como Salvor Hardin crea una mitología alrededor de su Fundación y lo que se denomina el Espíritu Galáctico, algo que vigila y juzga a todos. Para asentar este sistema de creencias usa la ignorancia de un pueblo que ha perdido todo conocimiento científico. En todo momento cede recursos tecnológicos pero nunca los medios para que estos los produzcan, creando una dependencia enorme hacia su Fundación de la que son totalmente inconscientes. También se puede observar como la religión es usada para mantener el Status-quo existente, con un rey a la cabeza a través del cual puede mantener el orden en la sociedad.

Una vez el sistema de creencias está profundamente arraigado poco se puede hacer y el miedo controla al ser humano. Como se puede ver tras las revueltas de la ciudad, y sobre todo en los miembros de la tripulación del Crucero Imperial, ese miedo irracional hacia una condenación que no pueden entender se convierte en una fuerza más poderosa que cualquier ejército
Y esta es la función de la religión en cualquier sociedad: dominar sin derramamiento de sangre a la turba ignorante, quizás el poder mas poderoso, porque contra el miedo a las armas se puede luchar, pero el miedo a un ser superior es imposible.