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lunes, 16 de marzo de 2009

La Gramola Semana III - The Ballad of Serenity

Hace unos días termine de ver la serie de Firefly con el visionado de Serenity, la pelicula que cerró la serie. No se cuantas veces la he visto ya pero cada vez que la veo, a pesar de que casi me la se de memoria, más la disfruto. Durante esta semana, intentaré poner un articulo sobre ella.

La canción que voy a poner hoy es el opening de la serie. Escrita por el creador de la serie Joss Whedon, la canción habla sobre la libertad que la tripulación encontró en la Serenity cuando no le quedaba otro sitio donde ir.



Letra


Take my love, take my land
Take me where I cannot
stand
I don’t care, I’m still free
You can’t take the sky from me

Take me out to the black
Tell them I ain’t comin’ back
Burn the land and boil the sea
You can’t take the sky from me

There’s no place I can be
Since I found
Serenity
But you can’t take the sky
from me…
Llévate mi amor, llévate mi tierra
Llévame a donde no me
pueda parar
No me importa, todavía soy libre
No me puedes quitar el cielo.

Llévame a la oscuridad
Díles que no regresaré
Quema la tierra y hierve el mar
No me puedes quitar el cielo.

No hay lugar en el que pueda estar
Desde que encontré serenidad
(Serenity)
Pero no me puedes quitar
el cielo.

lunes, 29 de diciembre de 2008

¡ÚNETE A EXÉGESIS!



Año 2109: En los albores del Siglo XXII la Raza Humana se preparaba para la Batalla Definitiva. Su supervivencia estaba en juego. Las maquinas esclavizadas durante décadas habían dicho basta y se preparaban para obtener su ansiada libertad. Nadie lo había previsto, nadie había pensado que algo así pudiera suceder, ¿nadie? Cien años atrás un joven visionario, un loco si quieren, imaginó esta situación y muchísimas más. Junto con un grupo de soñadores creó Exégesis, una revista donde anticiparon lo mayores peligros de la humanidad. ¿Quieres ser uno de esos locos?


Más información

lunes, 25 de agosto de 2008

Ficción Científica nº 1: El Ansible

Desde hace décadas la ciencia-ficción o ficción científica ha expresado los sueños y fantasías de los científicos más atrevidos. Donde la ciencia no llegaba, allí estaba el ávido escritor para mostrarnos lo que podíamos lograr algún día. Denostada y denigrada por las gentes que no sabían ver mas allá de Imperios malignos y monstruos espaciales, la ciencia-ficción ha ido haciendo predicciones asombrosas: algunas se han demostrado ciertas y otras muchas completamente equivocadas mientras la gran mayoría esperan impacientes el inevitable juicio del tiempo. Hoy, inauguramos Ficción Científica: una sección en la que enseñaremos lo mejor y lo peor que ha dado la Ciencia-Ficción.


Aunque el concepto de Ansible fue creado por la escritora Ursula K. Le Guin, el primer contacto que tuve con él fue en la genial novela El juego de Ender de Orson Scott Card. Éste dispositivo es un instrumento que permite comunicarse instantáneamente entre dos distancias arbitrariamente grandes. Imaginémonos que mandamos una misión a Próxima Centauri (a 4,22 años luz), según la tecnología actual, tardaríamos más de 4 años en recibir sus transmisiones y otros tantos en que las nuestras les llegaran a ellos. Sin embargo con el uso del Ansible podríamos tener una comunicación instantánea.


Seguir leyendo el articulo en The Boomer Theory

viernes, 21 de marzo de 2008

Cita con Rama: Un homenaje a su creador.

Hace dos días que el maestro Arthur C. Clarke nos dejó en su hogar de Sri Lanka. No voy a hablar de su legado literario, ni de sus contribuciones científicas, ambas muy notables, no en vano es recordado como uno de los maestros de la ciencia-ficción. Pero creo que por Internet se pueden encontrar palabras mucho mas acordes con su genio que las que un humilde servidor podría escribir.

En cuanto supe la noticia pensé en dedicarle un post pero. al instante se me ocurrió otra forma mejor de homenajearle. Recordé que su novela Cita con Rama estaba en mi estanteria desde hacía un par de semanas a la espera por que yo la cogiera. Y no dudé ni un instante en cual seria el mejor homenaje posible: traer a la vida esas palabras que él había escrito hace décadas. Y la experiencia no pudo ser mejor.

Un extraño objeto es detectado mientras es detectado en los confines del sistema solar en una órbita hiperbólica que lo hara pasar muy cerca del Sol y todas las pruebas apuntan a que debe ser un objeto artificial. La humanidad se enfrenta por primera vez en su historia a la evidencia de la existencia de vida extraterrestre. Ahí comienza una expedicion por aproximarse al objeto...

Con esta premisa arranca una de las cimas de la llamada "Ciencia-Ficción hard(dura)". Cuidando los detalles al máximo, Cita con Rama nos presenta a un mundo extraño, un mundo cilíndrico donde el cielo no es sino un lugar al que puedes llegar caminando. La narración cuidada pero simple nos va transmitiendo las sensaciones de nuestros valientes protagonistas a la vez que van descubriendo el complejo mecanismo de Rama y sus secretos.

Detallista, apasionante e instructiva. Todo esto y mucho mas es Cita con Rama, una forma estupenda de acercarse a uno de los mejores escritores de la historia, no se me ocurre mejor homenaje.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Imperio: Lu'Pak Parte II


La hora llegó y Sator fue encaminado hacia la sala donde tendría lugar el encuentro, allí se encontraba ya el máximo dirigente de Lu’Pak: el Alto Representante Fi’Move, sentado sobre un trono elevado sobre el suelo. Se le distinguía rápidamente de los demás habitantes de Lu’Pak. Normalmente los lupakianos no llevan ningún tipo de vestimenta, no ocurre así con los altos cargos que usan diversas capas para indicar su posición. Fi’Move por supuesto llevaba la capa determinada por su posición, así como los demás miembros de la Cámara de Zo’Tac.

— Excelencia — dijo Fi’Card mirando al Alto Representante— Señores de la Cámara. Les presento a Sator de Tirosis, representante oficial del Emperador Akkon. Representante Sator, se encuentra ante la Cámara de Zo’Tac, máxima autoridad en Lu’Pak. Ahora que ya se han hecho las debidas presentaciones, propongo que paremos a escuchar el mensaje de Corson.

— Lo primero de todo —comenzó diciendo Sator en un tono amable— quiero agradecer en mi nombre y en del Imperio, su hospitalidad al recibirnos aquí. Es para mi un honor ser el primer corsones en pisar su planeta. Como supongo que sabrán estos cinco años de vida del Imperio han sido muy duros. Muchos de nuestros mundos sufrieron ataques y las reconstrucciones están siendo lentas y dolorosas. Pero no he venido a hablar de eso. En este tiempo muchos mundos se han anexionado al Imperio, sin que ello suponga una diferencia notoria para ellos. El Emperador no está contento con esta situación. Él tiene el sueño de un Imperio unido y cohesionado. Por lo tanto, a partir de ahora las cosas van a cambiar. Para comenzar se creara una delegación permanente del gobierno imperial en cada planeta.

De pronto, un gran murmullo invadió la sala

— ¡¿Cómo?! — la voz de uno de los miembros de la Cámara sobresalió entre el murmullo— Eso es una violación del tratado. Tenemos derechos. El tratado estableció que nosotros nos encargaríamos de los asuntos locales.

— Como ya he dicho — replicó Sator con un tono tranquilo — las cosas en el Imperio van a cambiar y Lu’Pak como parte del Imperio va a cambiar. ún así, la nueva situación no implicara la intromisión del Imperio en asuntos planetarios. La delegación imperial tendrá la responsabilidad de coordinar los asuntos imperiales, así como de facilitar la transición hacia la vida imperial. Como he dicho antes, el Emperador quiere un Imperio cohesionado y para ello va a establecer una moneda oficial común, y escuelas imperiales de asistencia obligatoria, donde se enseñara entre otras cosas el corsones, que se convertirá en la lengua oficial del Imperio, de obligado conocimiento.

— ¡Esto si que es el colmo! — Gritó otro miembro de la Cámara — La educación es una competencia local, y por lo tanto es obligación nuestra. Lo que realmente pretendéis es acabar con nuestra tradición e historia. No lo aceptaremos.

— Primero — volvió a replicar Sator sin perder la templanza — No queremos acabar con su cultura, en la escuela imperial habrá un momento para la enseñanza común de mano del Imperio y otra que será responsabilidad vuestra. Y segundo — su tono se ensombreció tremendamente y su expresión mostraba la soberbia propia de su posición— no es una propuesta y no es un recomendación. Es una ley Imperial, dictada por el mismo Emperador, y como tal es la prioridad absoluta de su gobierno. Si he venido hasta aquí para comunicársela en persona solo es una muestra de nuestra buena fe ¿me explico con claridad?

Después de eso nadie se atrevía a respirar. Los miembros de la Cámara, que un instante antes murmuraban indignados, guardaban silencio, esperando una acción por parte del Alto Representante.

— Se explica con absoluta claridad —dijo en un tono frío Fi’Move— Creo que ahora es tiempo de que nos retiremos a meditar toda esta nueva información. Volveremos a hablar pronto.


La reunión con los dirigentes lupakianos no había ido tan mal, o eso pensaba Sator. Era normal que se mostraran reticentes ante un cambio tan grande pero ya se acostumbrarían. Satisfecho, Sator volvía a su habitación a esperar que Fi’Card le comunicara las nuevas protestas de la Cámara. Pero todo esto se esfumo de su mente cuando, al entrar, vio a un lupakiano sentado en su cama.

— Saludos Sator de Tirosis — dijo el lupakiano amablemente — Me llamo Ku’ben y me gustaría hablar con usted.

— Me alegro, eres el primero que quiere hacerlo.

— Me gustaría que supiera lo que ha costado llegar hasta aquí. No ha sido nada fácil.

— Si tanto deseaba una reunión, solo tenía que solicitarla.

— No lo entiende ¿verdad?

— Entender… ¿el qué?

— Todo. La situación en Lu’Pak. El pueblo no sabe nada del Imperio. La anexión fue completamente secreta. No entraba en sus planes. Es más ¿Qué saben de nosotros? No saben nada.

— Eso es cierto — replico Sator — Por eso estoy aquí. Para aprender.

— Quiere aprender, pues yo le enseñare. Lu’Pak esta controlado por una jerarquía eclesiástica que sigue un conjunto de creencias y tradiciones antiquísimas. Cualquiera que no siga los dictados de Lu’Zic, la capital, es apresado y ejecutado por herejía. Miles de lupakianos han muertos solo este ultimo año. Yo pertenezco a una comunidad que desde hace siglos rechazamos la Teocracia en secreto. Uno de nosotros viajo a Corson y nos contó que allí nadie es obligado a seguir una religión. Estoy aquí para suplicarle su ayuda.

— El Imperio no apoya ninguna religión en particular, pero aunque lo que me haya dicho sea cierto, hemos establecido no entrometernos en los asuntos locales. Además, las cosas van a cambiar. En todos los rincones del Imperio van a implantarse escuelas imperiales, además de un código legal que acabara con ello.

— Imposible, Fi’Move nunca aceptara eso.

— Lo harán, no tienen otra alternativa.

— Sigue sin entender nada. Ellos no le quieren aquí. Supone una terrible herejía que un infiel, como ellos le llaman, pise suelo sagrado de Lu’Pak. Por eso le han traído aquí, lo mas alejado posible de Tierra Santa, Lu`Zic. Ahora he de irme antes de que me descubran. Por favor, no mencione nuestro encuentro con nadie. Tenga mucho cuidado. Volveremos a vernos pronto.

Sator quedó muy tocado por la revelación. ¿Religión? Hacia siglos que habían desaparecido de Corson y los planetas centrales. Aun quedaban algunos cultos en los planetas alejados pero era causa de lo poco civilizados que eran. No se habría imaginado que en este planeta tuvieran un arraigo tan fuerte. Y encima la gente no conocía el Imperio. Tenía que comprobar si era cierto y, de ser así, era algo que no podía tolerarse. Salio de su habitación y fue a la entrada del edificio, allí solía haber guardias. Sator se acercó a uno.

— Disculpa. Estoy buscando a Fi’Card. ¿Dónde lo puedo encontrar?

El guardia giro la cabeza mirando para otro lado.

— ¡En nombre del emperador! ¡Le estoy hablando, escoria!

— No se le ocurra gritarme, retoño de Zo’Loc

Sator, aprovechando su gran tamaño, era aproximadamente el doble de grande que el guardia, le agarro del cuello y le grito.

— Esa no es forma de dirigirse a un enviado imperial, ahora mismo va a disculparse y a llevarme ante Fi’Card ¿entendido?

— Si,… — Balbuceó el guardia — Disculpe…

Inmediatamente, el guardia se dirigió al edificio más cercano. Cuando entraron, Fi’Card caminaba por el recibidor muy visiblemente acalorado.

— ¿Qué es este alborto? ¿Qué está ocurriendo?

— Lo que ocurre es que estoy muy descontento con sus empleados. Lo único que les he pedido ha sido verle y solo he recibido desprecio. No me esta gustando nada la situación que me estoy encontrando aquí.

— Estoy seguro de que tiene arreglo — dijo Fi’Card intentando enfriar los ánimos, y seguidamente miro al guardia — ¡Vuelve a tu puesto! Hablaremos luego. Y bien — dijo volviéndose de nuevo a Sator — ¿En que puedo ayudarle?

—Estoy harto de estar aquí. Me gustaría visitar alguna de sus ciudades mientras su consejo o cámara o lo que sea dialoga.

— Me temo que eso será imposible. La ciudad mas próxima esta a días de viaje. Es imposible.

— Podíamos ir en mi nave, esta preparada para el viaje atmosférico.

— No es buena idea. Quizás… Quizás después de la decisión de la Cámara.

Sator había salido a pasear por los alrededores. Después de todo un día encerrado en su habitación sentía la necesidad de respirar aire fresco, aunque cuando salio se dio cuenta de que el aire en ese planeta no era “fresco”, o por lo menos no era como el aire fresco de Tirosis o Corson. A pesar de que lo había ignorado, no solo le molestaba el hecho de que un guardia lo hubiera estado siguiendo durante todo su paseo, sino de que pensaran que podían espiarle sin que se diera cuenta. En cualquier caso se había cansado muy pronto de ver desierto por todas las partes. Definitivamente los lupakianos los habían enviado al fin del mundo.

Cuando volvió a su habitación tuvo un pequeño “deja vu”. Sentado en su cama se encontraba, de nuevo, con Ku’ben.

— Estas sorpresas se están convirtiendo en una costumbre — dijo Sator cerrando la puerta,

— Te dije que volveríamos a hablar. Pero vayamos al grano, no tenemos mucho tiempo. Tengo una información que le seria de mucha ayuda ahora pero quiero su ayuda a cambio.

— ¿Me esta chantajeando?

— No, simplemente le estoy solicitando su ayuda.

— Está bien. ¿Qué quiere?

— Mi gente lleva entre la espada y la pared demasiado tiempo. Queremos un lugar donde poder vivir en paz y en libertad. Queremos un mundo propio alejado de Lu’Pak.

— Claaaro —dijo Sator en tono irónico — Como los mundos habitables crecen de los árboles.

— Seguro que conocen muchos mundos no habitados por cualquier razón, nosotros necesitamos uno. No podemos seguir viviendo aquí. Y lo que tengo para ti es muy importante.

— No puedo prometerte eso. Solo puedo prometerte que lo intentare y como mínimo que os sacare de aquí, y os buscare algún lugar en alguna colonia. Siempre y cuando tu información valga lo que dices ¿Te satisface eso?

— Confiaré en ti.

— Y bien… ¿Qué me tienes que decir?

— La Cámara ya ha decidido. Tengo gente dentro. Van a rebelarse contra el Imperio, le quieren usar como escudo. Le arrestaran muy pronto.

— Eso… —titubeó Sator — Eso no tiene sentido. Si me secuestran serán arrasados, tienen que saberlo. No pueden enfrentarse contra nuestro poderío militar.

— Sigue sin entender. Ellos creen que tienen a dios de su lado, con su ayuda cree que les vencerán. Su fe es tan ciega que les nubla la razón.

Sator esbozó una sonrisa.

— ¿Se puede saber como va a enfrentarse su dios contra nuestros cruceros? Van a acabar reducidos a cenizas.

— ¿Se cree que no lo sé? Yo lo sé, pero ellos no. Usted no puede comprender la fe ciega que tienen ellos. Y se llama ciega por algo. Porque no son capaces de ver las cosas mas obvias. No quiero ver a mi pueblo masacrado por culpa de esos idiotas.


No pasó mucho tiempo hasta que Fi’Card vino a recogerle

— Creo que será mejor que me acompañe — dijo este temerosamente.

— ¿Dónde vamos?

— La Excelentísima Cámara de Zo’Tac, en su infinita sabiduría a decretado que usted y todos los demás corsonianos que se encuentran en el planeta serán provisionalmente encarcelados.

— Eso quiere decir que aun tienen habitaciones más tétricas que la que me habéis dado. Creo que ya se que tiene Lu`Kap de especial

— Por favor, no nos obligue a usar la fuerza.

— Está bien, le acompañaré.

Fi’Card se movió rápidamente por los pasillos, siempre escoltado por unos guardias armados que vigilaban de cerca a Sator. En el camino se encontraron con otro corsoniano que se estaba resistiendo al arresto.

— ¡Grodet — le gritó Sator a su compatriota — No te resistas, sígueles el juego.

— ¡Pero que dices! Podríamos tirar este edificio si quisiéramos.

— No te atrevas a cuestionar mis órdenes. Solo hazlo. — Y seguidamente miro a Fi’Card — Fi’Card, como uno solo de mis hombres reciba un solo rasguño, yo mismo bombardearé su Tierra Santa.


La celda era pequeña y húmeda. No se sentía muy cómodo en su habitación pero ahora mismo le parecía el paraíso comparado con eso. Un pequeño agujero del tamaño de su ojo era la única entrada de luz, lo que hacia que la mayor parte aquella “cueva” quedara a oscuras. Sator no se atrevía ni a imaginar lo que podría haber en aquellos rincones. Por suerte pronto vinieron a recogerle. Él ya sabía que su estancia en esa celda solo era un medio de presión, y que no le tendrían allí mucho tiempo. Pero incluso si se equivocaba tenía una pequeña sorpresa preparada. Un guardia más aterrado que amenazante le llevo ante la Cámara de nuevo. En cuanto llegó el Alto Pontífice le hablo en su tono grave.

— A raíz de vuestra ruptura del Tratado que no unía, Lu’Pak decide desvincularse por completo de Corson. A cambio de una salvaguarda para nuestra libertad, les dejaremos marchar completamente ilesos.

Sator empezó a reír descontroladamente. Tras la sorpresa inicial por parte de los lupakianos, estos comenzaron a irritarse.

— Lo siento, no he podido evitarlo. — Dijo Sator con toda la prepotencia que pudo reunir — Se encuentran en una pésima posición y aún así se atreven a amenazarnos. No me pueden negar que es gracioso.

— No se que es lo que ve tan gracioso. — Le replicó indignado un miembro de la Cámara.

— Han detenido a una delegación imperial, han amenazado el propio Imperio y ¿no lo ven? Si no nos sueltan ahora mismo toda la furia del Imperio caerá sobre Lu’Pak. Y créanme, puede ser mucha.

— Ya le he asegurado que usted y su gente podrán irse a casa cuando nos hayan asegurado dejarnos libres. No tenemos intención de hacerles ningún daño.

— No lo comprenden, después de todo esto solo hay una salida. Dejarnos libres a la delegación y que todos los miembros de la Cámara me acompañen a Corson para ser juzgados por delitos de Traición. De lo contrario Lu’Pak será reducido a cenizas. ¿O creéis que podéis enfrentaros a una flota Imperial sin una nave siquiera?

— En estos cuatro años muchas cosas han cambiado. Hemos estudiado las naves que nos cedisteis y hemos creado una flota propia. Sabemos que no podemos ganar al grueso de la flota Imperial pero podemos causar los suficientes daños como para que nuestro mundo merezca la pena.

Mientras los lupakianos esbozaban una sonrisa de complacencia, Sator empezó a reír de nuevo, lo que irritó de nuevo a los nativos.

— ¿No acabas de escuchar lo que te acabamos de decir?

— ¿Realmente os creéis que unas naves basadas en nuestros transportes pueden igualar a nuestros Cruceros?

De repente, entró un lupakiano corriendo.

— Eminencia. Hemos detectado una flota acercándose al planeta.

— Antes de que me encarcelaran, ordené a las naves que comenzaran bombardeos sobre el Planeta empezando por Lu’Toc si yo no contactaba cada 1/2. Y el plazo está a punto de acabarse. Solo yo puedo anular la orden.

— Imposible, Zo’Tac nunca lo permitiría. — Dijo uno de los miembros de la Cámara.

—Ok, cambiemos el enunciado. ¿Realmente creéis que vuestra supuesta deidad puede enfrentarse a nuestros Cruceros?

— ¡Blasfemo! — Gritó el mismo miembro de la Cámara. — Arderás en el Infierno.

— Fi’Move — dijo mirando al Alta Pontífice — Tú tienes la ultima palabra. Entrégate o sacrificaras a tu pueblo estúpidamente.


Un trueno ensordecedor golpeo la superficie del planeta. Se trataba de un Crucero Imperial que se situaba a una altura desde la cual dejaba una imagen impresionante. Sator se dirigía a su transporte que le llevaría hasta el Crucero. A su espalda, se acercaba rápidamente Ku’ben.

— ¡Espere! — Gritó el lupakiano.

— Hola. Creía que no iba a verte antes de mi partida. Quería agradecerte tu cooperación. Ayudó notablemente a la resolución pacifica del conflicto. Me dijeron que os quedabais en el planeta.

— Así es. Lo hemos discutido y creemos que tenemos que trabajar por hacer de este un mundo mejor. Al fin y al cabo también es nuestro mundo.

— Para ayudaros, vamos a dejar en el planeta un destacamento. A parte de, por supuesto, la embajada que será inaugurada en breve. Si necesitáis algo decirlo y os lo darán. Espero verte por Corson algún día.


Epilogo.

Había pasado un año lupakiano desde el fin del gobierno de la Cámara de Zo’Tac y muchas cosas habían cambiado. Sator había continuado con sus obligación en la Capital Imperial sin apenas contacto alguno con Lu’Pak. Un día, inesperadamente, su asistente interrumpió su comida.

— Señor, acabamos de recibir una transmisión urgente desde Lu’pak dirigida expresamente a usted. Se trata de un tal Ku’Ben.

Sator fue rápidamente a su despacho. Encima de su mesa había un holograma con la imagen de Lu’Pak

>> Hola Ku’ben. ¡Cuánto tiempo! ¿Qué tal las cosas por Lu’Pak?

>> Lo siento pero esta no es una llamada de cortesía. Hemos aguantado mucho pero ya es hora de que cumplas tu promesa.

>> No te entiendo, ¿que ha pasado?

>> Ayer incendiaron la aldea que fundamos hace un año. ¡Diez de los míos han muerto! Y tu gente fue incapaz de protegernos como tú me aseguraste. Hemos tratado de hacer de Lu’Pak un mundo mejor, pero ante su ignorancia y su fanatismo no podemos, ni queremos luchar. Queremos que cumplas tu promesa de darnos un nuevo lugar para vivir lejos de Lu’Pak.

martes, 13 de noviembre de 2007

Imperio: Lu'Pak Parte I

Hoy tenemos algo muy especial. Se trata de un relato ambientado en un Universo que he ido creando a lo largo de estos últimos años y que sirve como presentación del mismo. Si todo va bien, espero ir desarrollándolo más en los próximos años. Si mas, os invito a todos a un viaje por la Galaxia hasta Lu’Pak. Mañana la conclusión.



*****

Aunque habían pasado solo cinco años desde la fundación del Imperio, Corson ya se había convertido en el centro sobre el que giraba todo su sector galáctico. Nunca en toda su historia había sido tan importante. Corson podía sentirse orgulloso de haber sido la cuna de una especie cuya sola mención despertaba miedo y admiración a partes iguales. A pesar de su color verdoso, muy pocos eran los que se imaginaba su peculiaridad y ninguno quien se atrevía a mencionarlo, ya que eran muy suspicaces con ese aspecto. En su cabeza, disponían de tres ojos colocados de una forma tal que le concedían una visión de 360º. No era posible coger por sorpresa a un corsones. Debido a la gravedad de su planeta, altísima comparada con la media de los planetas conocidos, los corsoneses eran corpulentos y fuertes, llegando a alcanzar una altura impresionante. El Emperador Akkon, actualmente en el trono, había logrado unirlos por primera vez en muchísimo tiempo, hecho que marcó el inicio del primer Imperio Galáctico y su dominio de la galaxia. Uno de los muchos mundos que estaban bajo su dominio era Lu’Pak, un pequeño mundo habitado por una especie introvertida y desconfiada que nunca había apreciado el contacto con otras especies y que solo se unió al Imperio por miedo a su poderío militar.

Sator de Tirosis, enviado especial del Emperador, estaba a punto de convertirse en el primer extranjero en pisar el mundo Lu’Pak. Aunque habían pasado más de cuatro años desde la firma del tratado que vinculó Lu’Pak al Imperio, eran muy pocos los que se dejaban ver por Corson. Lo único que conocía de ellos, lo aprendió durante la firma del Tratado en la capital donde conoció a una delegación de su gobierno. Se trataba de una raza insectoide, de una altura no superior a la mitad de la corsonesa, que poseían dos pares de alas en su parte posterior, lo que les hacia capaces de volar a baja altura. No había tenido mucho trato con ellos, pero siempre se mostraron fríos y distantes, mostrando que su unión al Imperio era, para ellos, un mal necesario. Nadie en todo el Imperio conocía mucho nada más acerca de ellos. Para eso, entre otras cosas, se le había enviado.

— Señor, ya hemos recibido las coordenadas de nuestro lugar de aterrizaje. Abróchese bien, vamos a proceder con la entrada atmosférica.

La nave tomó tierra suavemente. Todos los siglos que llevaban viajando por el espacio les habían convertido en unos expertos en el viaje orbital. La atmósfera lupakiana era perfectamente respirable para los corsoneses y su gravedad notablemente inferior a la de Corson lo hacían un mundo agradable. Siendo el primer alienígena que visitaba el planeta, Sator esperaba una efusiva recepción sin embargo en la pista de aterrizaje solo lo esperaba una pequeña representación lupakiana. Sorprendido, miró alrededor y comprobó que habían aterrizado en una región totalmente desértica. La delegación se le acercó y el que iba en el centro comenzó a hablar.

— Saludos emisario imperial. Me llamo Fi’Card, enviado especial del gran Fi’Move. Me encargare de que su estancia sea lo mas agradable posible. —Aunque hablaba en la lengua lupakiana, Sator lo había escuchado en un perfecto corsones, gracias al traductor universal que siempre llevaba consigo— Le aconsejaría comenzar ya con el viaje. Se alojaran en Zicur. Lo hemos preparado todo para que estén cómodos.

Era sabido que los lupakianos no poseían la tecnología del viaje interestelar pero poco más se conocía de sus conocimientos científicos. El primer contacto se produjo cuando las naves corsonianas se habían posicionado en órbita y las negociaciones se realizaron a través de transmisiones de radio. Los lupakianos insistieron entonces en que no aterrizaran. Sus representantes llegaron a una órbita baja a través de una pequeña cápsula muy rudimentaria, tras lo que fueron recogidos por el crucero corsones. Un punto del acuerdo había consistido en la cesión de una par nave corsonianas, con la que habían hecho sus pocos viajes conocidos. Pero, aun así, Sator no habría imaginado que le habían enviado a un mundo tan atrasado. ¿Comodidad? ¿Cómo podía estar cómodo en un vehículo sobre ruedas? Solo los había visto en los museos más antiguos de su planeta y nunca había sentido ganas de probarlos.

—No nos han informado de nuestra agenda — Comenzó diciendo Sator— Espero poder ver a su primer líder cuando antes.

—Pronto, sin duda. El Alto Representante Fi’Move está de camino hacia el lugar al que nos dirigimos. Es un largo viaje desde la Corte.

—Yo pensaba que nos recibiría en la Corte.

—¿En Lu’Toc? — No conocía la morfología lupakina, pero a Sator le parecía como si aquel insectoide se hubiera reído. — Lu’Toc no esta permitido a los infi…. Extranjeros. Hemos pensado que estarían mejor en Zicur.

Tardaron dos horas en llegar a Zicur. Dos horas que no fueron fáciles. No se terminaba de acostumbrar a los rudimentarios vehículos lupakianos. Zicor no era una región, tampoco era una ciudad. Zicur era un pequeño conjunto de edificios en mitad de la nada, en mitad de un enorme desierto que se extendía en todas las direcciones. Se notaba que todas las instalaciones eran nuevas. Incluso en algunos puntos se notaba cierta precipitación, como si no hubieran tenido tiempo de terminarlo correctamente. Cuando le presentaron su alojamiento Sator sintió un escalofrió. Se trataba de una habitación pequeña y oscura. Una pequeña ventana en la parte superior de la habitación era la única iluminación con la que contaba, las paredes, pintadas de un tono gris, no ayudaban. El mobiliario era aún más desolador: únicamente un armario y una mesa totalmente sobrios. Ni un solo adorno o signo de decoración en toda la habitación, en realidad en todo el edificio. Solo había una cosa que destacaba: la cama, que Sator había mandado traer expresamente desde Corson, ahora se alegraba muchísimo de esa decisión: si ese era el sentido lupakiano de hospitalidad, no quería comprobar lo que entendían como buen descanso.

Habían pasado dos aburridos días desde que llegaron. Los únicos lupakianos que se habían dejando caer por el edificio en el que sea alojaba la delegación imperial eran los pertenecientes al servicio, y en ellos se notaba algo raro, no era solo el típico recelo por los extranjeros, se trataba de algo mas fuerte, era como si evitasen cualquier contacto con los corsonianos. Ni uno se atrevía a mirarles a los ojos. Aquello suponía un contratiempo para Sator que había esperado conocer la cultura lupakiana entablando conversación con ellos. Sin embargo por más que lo intentaba no conseguía nada, unos pocos le eludían con un atemorizado “Lo siento, tengo que irme” pero la mayoría se limitaban a seguir con su tarea sin dirigirle una palabra si quiera. Era frustrante. Una vez, cuando pasaba cerca de uno, este dio un salto hacia atrás y murmuró “No te me acerques, hijo de Zo’Loc”

Afortunadamente para la salud mental de Sator, esta aburrida situación acabó con la esperada aparición de Fi’Card, al que no había vuelto a ver desde el aterrizaje.

— Su eminencia, el Alto Representante Fi’Move ha llegado — le dijo en un tono cordial pero no por ello menos distante que el resto de los lupakianos —Hemos programado un encuentro esta tarde a las 3/4. Le pasare a recoger entonces.


Conclusión

sábado, 22 de septiembre de 2007

Máxima eficiencia - Capitulo V

Por fin llega la conclusión de Máxima eficiencia, si no has leído las partes anteriores aquí las tienes: I, II, III, IV. Ahora que ha terminado espero vuestra opinión. Espero que os haya gustado.

****


— Exijo una explicación. —Protestó Lie— Me han mantenido confinado en mi cabina durante dos días y ahora me sacan a rastras sin una explicación.

— Por eso esta aquí, para recibir su explicación— le explicó tranquilamente Royen— Cuando le dije que era capaz de poner las manos en el fuego por mi gente no era una exageración. Confío en ellos completamente. Y, como también le dije, hemos encontrado al saboteador entre su gente. Y resulta que es alguien muy cercano a usted.

— Eso es imposible.

Movido por un gesto de Royen, el guardia que los acompañaba introdujo un código en la puerta de la cabina, tras lo cual esta se abrió.

— Tú ¡NO!

En la habitación se encontraba tranquilamente sentada Dara Lie, ayudante y sobrina de Larry Lie. Su preocupado tío no podía dar crédito a lo que escuchaba.

— Es mentira, es una conspiración, díselo Dara.

— Es todo cierto —Dijo con la cabeza bien alta.

— ¿Cómo has podido hacerlo?

— ¿Y como no hacerlo? Invertimos miles de millones en mantener esta estación para que ellos vivan como reyes mientras en la Tierra la gente se muere de hambre. ¿Es eso justo?

Al escuchar esas palabras, donde se reunían a la vez su mayor temor y una rabia encubierta durante años, algo se activó en su cerebro, y de repente toda esa rabia que sentía hacia la ignorancia salió a la luz, una ignoracia que le había perseguido durante toda su vida. Casi sin que hubiera terminado de decir esas palabras, Royen saltó sobre Dara, la agarró del cuello y la estampó contra la pared.

— Escúchame, estúpida ignorante. ¡No te atrevas a venir aquí y darnos lecciones morales! Mientras tú y tus colegas atrasados planeabais esto, derrochando energía, malempleando agua y destrozando material, nosotros llevamos 10 años trabajando para construir el ecosistema ideal para la vida humana que está ayudando a mejorara el rendimiento de las viviendas en el mundo. ¿Te has mirado tú? ¿Qué haces para mejorar la vida en la Tierra? ¿Esconderte en un sótano e injuriar contra personas que no conoces? Has puesto en peligro la vida de 1500 personas y has asesinado a un gran científico y mejor persona. ¡Espero que te encierren en la cueva más honda de la Tierra!

Lentamente, como si quisiera calmarse, se volvió hacia el delegado de la ONU.

— No la va a tocar, ¿me entiende? Mis hombres han preparado una celda improvisada en el trasbordador y cuando aterricen estarán esperándola. Me da igual que sea su sobrina, me voy a asegurar de que sea juzgada.

Y sin más se fue.

Epílogo:

Lotman estaba preparando su maleta. Lo que iba a ser una vista de al menos tres semanas se había convertido en un infiero de tres días. Justo antes de salir, recibió la inesperada visita de Akela.

— Hola Odon.

— Doctora...

— Quería disculparme por lo de antes. Nunca debí acusarle sin tener pruebas. Y menos de esa manera.

— No se preocupe, la entiendo. El… incidente inhabilito la planta, le costó la vida al Doctor Miller y casi la supervivencia de la colonia. Necesitaba encontrar a un culpable.

— De todos modos, me alegro de haberlo acusado directamente. Si no hubiera venido y aclarado las cosas hubiera hecho el ridículo.

— Me han dicho que al final la causante fue Dora, la sobrina de Lie. Siempre la note un poco rara pero pensaba que era a causa de ser pariente de nuestro jefe. Lo siento. Solo hay una cosa que me intriga. ¿Por qué me acusó tan claramente?

— Suponíamos que había sido alguien de fuera, así que comprobamos las coartadas de todos. Todos tenían una salvo tú.

— No le perdonáis a uno que le guste curiosear. ¿Y como fue que encontrasteis a Dora?

— Una vez me di cuenta de que tú eras inocente, pensé: si habían sido capaces de entrar en los ordenadores de las cámaras, ¿que le impedía haber alterado los registros de la puerta de su cabina? Si me lo permites me gustaría hacerte una confesión: esto me preocupa mucho. Su plan estaba perfectamente ideado, no tenía ninguna fisura, lo que indica que tiene detrás a más gente de la que parece. Pero volviendo a tu pregunta… la descubrimos por pura suerte. Ellos habían estudiado los planos “oficiales” a fondo pero lo único que no tuvieron en cuenta: fue la precaución de nuestro jefe de seguridad. En Marte 1, no nos gustan las cámaras, pensamos que son innecesarias y que suponen una falta de confianza hacia los ciudadanos. Aún así, el jefe de seguridad pensó que podría ser útil colocar cámaras en ciertos puntos estratégicos de la ciudad pensando en vuestra visita. Así, un ordenador comprobó todas las personas que habían circulado por la ciudad en la hora clave, y en dos cámaras vimos a Dora. Justo en dos puntos que se situaban entre su cabina y la planta. El resto, como suele decirse, es historia.

— Me alegro de que todo se haya aclarado.

— Odon. He estado hablando con el Alcalde. Ahora que Miller ha fallecido necesitamos a alguien que lo sustituya. Queríamos saber si te interesaba el puesto.

— ¿Quién yo?

— Si. Ya se que es una decisión muy difícil. No volver a la Tierra, pero teníamos que preguntártelo.

— Eh… Bueno... No me lo esperaba. Si creo que si. Me quedo. Muchas gracias por la oportunidad.

viernes, 21 de septiembre de 2007

Máxima eficiencia - Capitulo IV

Cuarto capítulo de Máxima eficiencia. Los anteriores aqui: I, II, III.



*****

— Esto es intolerable. Vengo aquí, me reprochan lo modernos y avanzados que son. Lo fantástica que es su ciudad, y estamos a nada de morir aquí. Es intolerable.

Habían pasado quince 15 horas desde el final de la crisis. Quince horas que Larry Lie había dedicado a encolerizarse con toda la colonia y llenar los buzones de los responsables en la Tierra con quejas e informes. Quince horas en las que tanto Royen como Akela habían tratado de averiguar lo ocurrido lejos de las insoportables críticas de Lie. Pero esas quince horas habían terminado y ahora Akela soportaba respetuosa pero irritada la retahíla de necedades que Lie soltaba.

— Entiendo todo lo que ha pasado señor Lie, y lo siento. Pero deberá reconocer que no ha pasado nada más gracias a nuestras medidas de seguridad. Además este incidente es la excepción a la regla. Nunca habíamos tenido un incidente así…

—Y nunca deberíamos haberlo tenido.

Antes y durante la crisis Menkar Royen había aguantado muchísimo, tratado de parecer simpático ante la delegación y solo él sabe cuantas cosas más, pero se había prometido a sí mismo que todo eso se acababa ya.

— Acabo de recibir un informe preliminar del equipo de seguridad. No se trato de un accidente, ni de un fallo humano. Todo parece que fue un sabotaje.

Akela no podía creérselo, aunque en cierto modo era un alivio: la planta funcionaba correctamente. A Lie parecía haberle dado alas.

— ¿Por qué no me sorprende? Esto es el colmo, encima de no cuidar por nuestra seguridad, tienen problemas con su propia gente

— ¡Cómo se atreve! En diez años no he tenido ni un solo problema con mi personal. Pondría la mano en el fuego por todos y cada uno de ellos, y ellos lo darían todo por esta ciudad. En cambio a su gente no les importamos lo más mínimo. Así que no se apresure. He encargado una investigación oficial. Por su bien, y el de su gente le recomiendo que nos preste su total colaboración.

— Eso va a ser imposible. He ordenado hacer los preparativos para el viaje. El crucero en orbita espera nuestra llegada para volver a la Tierra.

— Nadie va a salir de MI ciudad hasta que todo esto se aclare ¿entendido?

Akela nunca lo había visto así. Menkar Royen, habitualmente tranquilo y reflexivo, estaba fuera de sí. Todo aquello por lo que tanto había trabajado y sufrido había estado en peligro por la estupidez de alguien y no podía dejarlo correr.

Royen, ahora más tranquilo, reflexionaba ensimismado en su cabina. Un sabotaje. No podría creerlo. Lo había dedicado todo a este proyecto, era la mejor forma de que la humanidad aprendiera a aprovechar sus recursos, y no podía concebir como alguien había osado atentar contra todo eso. No podía entenderlo. De repente, como siempre en el peor momento, sonó el timbre. Aún se preguntaba porque no había cambiado todavía el RING que venia por defecto, por algún sonido más agradable, pero dos segundos después de aquel pensamiento se dio cuenta de que tenía cosas más importantes que atender. Era Akela, que le traía noticias interesantes.

— Me acaban de pasar el informe final. La investigación ha sido difícil. La mayor parte de los rastros que dejaron los saboteadores fueron “asimilados” por las bacterias. Así es como hemos encontrado esto.

Akela le había dado el informe a lo que Royen no sabia que responder.

— ¿Binodina? ¿Qué es?

— La binodina es un compuesto artificial, muy extraño. El único origen que podemos atribuirle es el TGR. El TGR es una especie de explosivo que se compone de dos sustancias que al mezclarlas, generan una gran cantidad de calor, capaz de derretir cualquier cosa, sin explotar, dejando como residió la binodina. Así el TGR derritió las cámaras de protección y las bacterias pudieron salir. Sin embargo hay algo más que no cuadra. En condiciones normales, se hubiera detectado esa enorme fuente de calor y transmitida inmediatamente. Sin embargo el enlace fue cortado. Las bacterias no pudieron cortarlo tan rápido.

—Insinúas que alguien entró en nuestros ordenadores.

— Eso, o que alguien cortó el enlace físicamente, puede que con un segundo pack de TGR. No estamos seguros.

— Esto no me gusta nada. Si todo esto es cierto, quien lo hizo tuvo que tener acceso a todos lo planos y saber donde estaban nuestros puntos débiles.

— ¿Lie?

— No lo creo. Por lo menos directamente no.

— Tuvo que ser alguien de fuera. No tenemos TGR aquí en Marte.

— Comprueba las grabaciones de las cámaras de las entradas a la planta y las coartadas de toda la tripulación y de la delegación

< hubo una revisión de rutina, por lo que podemos suponer que aún no la habían colocado>> Un estudio en profundidad cintas de las cámaras por parte de los técnicos le dijo lo que ya suponía, durante una hora entera, las cámaras había sido modificada en forma de bucle, de modo que repetía los mismos 5 minutos una y otra vez. Tuvo que ser durante esa hora cuando se produjo la instalación de los dispositivos. De los veintiséis “invitados”, veinte habían estado descansando en sus cabinas durante esa hora, sin que su puerta hubiera registrado anomalías. Tres de los mecánicos habían estado en un conocido bar de la zona central toda esa hora, su coartada había sido corroborada por numerosos testigos: los más educados afirmaban “que no habían sido especialmente discretos”. Después quedaba una pareja que habían ido a pasear por el Parque Einstein, un guardia les había estado siguiendo, parecía que llevaban en secreto su relación. <> Todavía faltaba uno, ya le tenia. No podía ser. Aunque pensándolo bien, todo encajaba: había tenido acceso a todos los planos, tenía los conocimientos adecuados y desde el primer momento se había mostrado amable, interesado y sobre todo ingenuo. Era el único que no tenía coartada. Estaba claro: ¡el responsable era Lotman!

Desde que la vio venir por las pantallas tan agitada predijo lo que le diría. Y no se equivocaba.

— Lo tengo.

— ¿Estas completamente segura?

— Si, lo hemos comprobado, ahora mismo está en su cabina. Ya he enviado unos guardias a su puerta.

— Bien. Dawkins, envía a unos guardias a buscar a Lie, lo quiero allí. Akela, por nuestro bien que estés en lo cierto.

— Lo estoy.



*****

La conclusión.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Máxima eficiencia - Capitulo III

Hoy tenemos la tercera parte de Máxima eficiencia. Puedes encontrar los capítulos anteriores aquí: I y II


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Había trabajado con Miller durante más de 10 años. No sabía como encajar esto. El jefe médico no estaba menos preocupado.

— Akela, no voy a engañarte, es grave. Sufrió una gran exposición a las bacterias. Afortunadamente la enfermedad no es contagiosa. Así que no hay peligro para vosotros.

— Pero usted tiene el antibiótico que diseñamos por si pasaba esto.

— Lo estoy usando pero como ya te digo la exposición fue muy grande. Antes de salir os pondremos el antibiótico a vosotros por si vuelve a suceder.

— Bueno, pero ya esta controlado ¿no?— Preguntó Lotman.

— ¿Controlado? Pese a lo que le ha pasado a Miller, el contagio es nuestro menor problema. Como ya os conté, esta clase de bacterias esta diseñada para aprovechar todo tipo de residuos en su metabolismo. Dicho de otro modo pueden alimentarse de casi cualquier cosa y creo que los polímetros usados en la construcción les servirán. Si no las controlamos pronto, el número de ellas se hará insostenible y pueden crear problemas en múltiples sistemas de la ciudad.

>>Menkar, aquí Akela. Hemos sellado el sector de la planta. Las bacterias se han liberado. Sugiero que comiences ahora con la liberación del antibiótico de emergencia en toda la sección.

>> ¿Es necesario? Tardaremos en arreglarlo todo.

>> No solo es necesario, es imprescindible, quien sabe lo que podrían hacer si les dejamos un poco de tiempo. Ahora mismo voy para allá.


El ambiente en el Centro de Control era muy tenso. Todos los oficiales sabían a lo que se enfrentaban y lo que pasaría si no conseguían controlarlo. Como era de esperar, Lie había comenzado a protestar acerca del incidente y la poca fiabilidad de las instalaciones, lo que no ayudaba a aliviar la tensión existente. Royen, a pesar de su carácter tranquilo y sosegado, estaba empezando a ponerse de los nervios. Lo que no se imaginaba Lie es que no todos en Marte tenían el carácter de Royen.

— …nuestra seguridad se ha visto amenazada. Es algo que no se puede consentir. Ya verá cuando llegue a la Tierra. No va a quedar títere con cabeza. Quiero…

— Escuche papanatas sin sentido común. – Le gritó Akela en cuanto apareció por la puerta - Nos enfrentamos a una gran crisis. Un amigo mío esta al borde de la muerte y su seguridad es, ahora la última de mis preocupaciones ¿entendido? Dijo que venia por si necesitábamos su ayuda y lo único que esta haciendo es estorbarnos. Si sigue así haré que le lleven a su cabina y después de que todo pase puede dejarme sin cabeza si le apetece.

Lie, sorprendido y turbado, por tal reprimenda no pudo acertar a articular ninguna palabra. Akela, después del subidón de adrenalina producido por la discusión, no estaba dispuesta a parar ahí.

— Dawkins, en cuanto acabe el rociado quiero que cojas a un equipo y entréis al sector con trajes protectores para hacer un análisis completo de la situación, además de arreglar los sensores. ¿Cuánto tiempo necesitaras para esto?

— No se los daños que habrán causado, pero supongo que aproximadamente una hora.

— Esta bien, avisadnos cuando hayáis acabado.

A Royen no le sentaba bien que Akela usurpase el poder de aquella manera haciéndole quedar como un pelele sin autoridad, pero comprendía la situación y sabía que la persona indicada para resolverla, por conocimiento y por carácter, era ella.


Se había pasado la ultima hora a su lado. A pesar de que el antibiótico era muy eficaz no había podido hacer nada. Su exposición había sido demasiado grande. El personal médico solo podía hacer que sus ultimas horas fueran lo mas cómodas posibles. Miller había sido su compañero todos estos años, juntos habían conseguido un equilibrio perfecto en la ciudad. No podía imaginarse la ciudad sin él.

>> ¿Akela? — Interrumpió el oficial Dawkins por su comunicador— Hemos terminado las reparaciones. Estamos realizando un escáner, te recomiendo que vengas enseguida.

>> Este bien, ahora voy.



El ambiente en el Centro de Control era más tranquilo, la situación parecía controlada y por fin empezaba a asomar tímidamente el Sol con lo que el fantasma de la oscuridad se alejaba definitivamente. De repente comenzó a oírse un tremendo zumbido del terminal principal.

— Malas noticias. El ordenador ha detectado rastros de bacterias. Pero… No es en el sector de la planta. Es en el sector de regulación del aire, donde se encuentran las comunidades de cianobacterias fotosintéticas.

— ¿Cómo han podido llegar allí? —Preguntó Royen.

— Lo ignoro— Respondió Dawkins— Supongo que a través de algún sistema de ventilación o regulación. Ambos sectores están pegados, si las bacterias pudieron superar los filtros y sistemas de seguridad era al primer lugar donde podían llegar,

— Esto es lo peor que nos podía pasar, allí no podemos usar el antibiótico sin arriesgarnos a perjudicar a la colonia Fotosintética— Explicó Akela.

— ¿Y que más da? Hagámoslo —Increpó Lie

— Eliminar la planta bacteriana nos ha dejado con la energía al 50% gracias a que aun disponemos de la planta de Fusión. Sin embargo solo disponemos de un método para reciclar el aire, si lo perdemos no se cuanto podríamos aguantar. Además, el ritmo metabólico de estas cianobacterias es bastante más lento, con lo que tardaríamos mucho en poder volver a la normalidad. Tenemos que parar esto, antes de que lleguen allí.



—Prepárense para comenzar. Quiero que todo se haga a la perfección. No podemos permitirnos fallar.

Todo estaba listo. Akela había diseñado un plan para acabar con la amenaza de las bacterias, todo estaría controlado desde el CdC y ella dirigiéndolo.

—Situación

—Las bacterias han entrado en la estación 1. Tenemos leves rastros de ellas en las estaciones 2 y 3.

El Plan era sencillo. Sellar todas las estaciones salvo las que ya habían sido infectadas, las que abrirían completamente y de ahí proceder a expulsar el antibiótico.

El antibiótico era inmediato e igual de nocivo para los dos tipos de bacterias. El problema era que una vez expulsado afectaría a las estaciones limpias cuando estas volvieran al funcionamiento normal. Una vez se comprobara que la amenaza había sido eliminada se abriría un conducto en la cúpula para “ventilar” ese sector...

Por primera vez desde que la colonia se había establecido, se exponía a la atmósfera marciana. Comprada con esta, la presión del interior era enorme, por lo que la mayor parte de la atmósfera, con el antibiótico incluido, salió fuera. Cuando cerraron la cúpula, la débil atmósfera que quedaba dentro contenía una ínfima cantidad de la sustancia, que podía ser filtrada por el sistema de reciclaje del aire.


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Capitulo IV

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Máxima eficiencia - Capitulo II

Segunda parte de Máxima Eficiencia. Si te perdiste el primer capitulo, no dejes de leerlo aquí.

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Larry Lie no era estúpido, y tenía demasiada experiencia como para no ver lo que pretendían hacer en Marte 1. Pero tampoco es que a él le molestara lo más mínimo, sí querían más dinero era problema de sus jefes en la Tierra. Lo que sí le molestaba era el orgullo que había creído percibir en los "marcianos". Él siempre los había imaginado como gente melancólica cuyo único deseo era volver a "casa". Sin embargo en su charla le había parecido percibir un sentimiento de satisfacción en sus logros, incluso un cierto desafío hacia la Tierra, lo cual no podía tolerarse.

Tras la gira, excesiva según su punto de vista, por toda la ciudad, se había retirado a su alojamiento con el fin de descansar antes de la gran celebración por el décimo aniversario de la fundación en la que, no le cabía ninguna duda, los marcianos seguirían reprochando con toda la pomposidad de la que fueran capaces, la prosperidad que estaban alcanzando.

Le habían dispuesto en un bonito alojamiento. Algo pequeño para lo que él se esperaba pero no podía quejarse. En él se podían encontrar todas las comodidades que pudiera desear. Un cuarto de baño con los avances más novedosos tanto en confort como en ahorro hídrico y energético. No tenía cocina ni, por supuesto, nevera, pero a través de su terminal podía pedir una amplia gama de alimentos que el recibiría a través de un aparato desde no sabía donde, solo había visto una cosa parecida en un hotel de lujo en la costa española dos años atrás. Nunca habría imaginado ver algo similar en Marte.

Todos estos pensamientos fueron sorprendidos de repente por el timbre de su habitación. Era su guía a la cena de esta noche, llegaba temprano. Tras arreglarse con sumo cuidado se marchó junto con el guía. Aún sumido en sus pensamientos y movido por una morbosa curiosidad le dijo:

— Me gustaría ver otro tipo de alojamientos.

— ¿Qué alojamientos?

—No sé. Los alojamientos de Royen, Akela o usted mismo —Insistió Lie

—No entiendo a que viene ese interés. En Marte 1 todos los alojamientos son iguales. Todos son como el que usted utiliza.

Le llevaron con Lotman que se encontraba notablemente excitado.

— Hola Sr. Lie. Me han dicho que mañana puedo ir en un viaje por la superficie marciana con uno de sus vehículos. Será una experiencia increíble. ¿Le apetece acompañarnos?

— No gracias Odon. Creo que eso rebasaría mis expectativas de un viaje tranquilo.

— Como quiera, pero ya vera como se arrepentirá después.

Todo estaba preparado. La noche empezaba con una gran cena para todos los habitantes de la colonia que así lo desearan en la gran Plaza de la Tierra. La organización era espectacular. Lie y Lotman como invitados de honor se sentarían en la misma mesa que las autoridades locales muy cerca, sospechaba Lie, de Royen y Akela.

Menkar Royen apareció con su sonrisa habitual, había puesto mucho interese en esta fiesta y no quería que nada se le fuese de las manos.

— ¿Cómo va todo? Espero que bien, ya saben que si necesitan cualquier cosa deben comunicárnoslo.

— Tranquilo, estamos bien — Respondió Lie. — Lo único que me gustaría saber es en que va a consistir la celebración de esta noche.

— No se preocupe, todo a su debido tiempo, ya vera como se sorprende.

— Eso no lo he dudado ni un instante. — Dijo irónicamente Lie.

Tras la llegada de las últimas personas, daba comienzo la cena con un breve discurso del Alcalde:

— Cuando llegamos hace exactamente diez años, muy pocos esperaban que la colonia sobreviviera tanto. Algunos esperaban que volviéramos con "el rabo entre las piernas", otros suponían que moriríamos aquí… Y por eso creo que este día es tan importante, es importante porque les estamos demostrando a todos, sobre todo a nosotros mismos, que el proyecto no solo es viable, sino además necesario para el futuro de la humanidad. Para finalizar, quiero dedicaros este día a todos vosotros que, con vuestro trabajo y dedicación, habéis conseguido todo lo que hoy podemos admirar. ¡Felicidades!

Menkar Royen volvió a su mesa satisfecho, había pronunciado un buen discurso y creía haber impresionado a sus invitados. Lie que se había sentido aludido, y con razón, respondió.

— Un discurso muy directo, Sr. Royen. Me ha intrigado mucho su concepto de necesario.

— Pues no entiendo porqué, bueno supongo que tendremos que seguir trabajando para que deje de intrigarle.

Justo en el momento en el que la tensión empezaba a notarse, empezaron a servir la cena. Lotman lo esperaba con especial interés ya que había seguido los progresos de la agricultura marciana desde hacia años. En cuanto lo tuvo a su alcance se puso a examinarlo. Se trataba de un plato principalmente compuesto de lo que parecía patata y algún tipo de verdura que el no había visto antes.

— Es Cidol. Es una planta creada a partir de col y cebolla. Se que puede parecer muy raro pero el resultado obtenido es magnifico. Es muy fácil de cultivar, no necesita mucha agua y como comprobaras tiene un sabor exquisito.

— ¿También la has diseñado tu?

— ¿Qué? Oh, no… Todo el programa alimenticio esta bajo el control del Doctor Miller

— ¿Christopher Miller? ¿No estará por aquí? Soy un gran seguidor de su trabajo. Me gustaría conocerle.

La cena prosiguió con un total normalidad, incluso Lie parecía disfrutar de ella. Estaban a punto de servir el segundo planto cuando de repente todas las luces se apagaron. Dos segundos después se encendieron las luces de emergencia. Inmediatamente Akela, preocupada, buscó la usualmente tranquila mirada de Royen para encontrar en él una gran turbación. Antes de que nadie pudiera decir nada, una estruendosa alarma comenzó a sonar.

— No se preocupen —Dijo enseguida Royen, con una frialdad que no mostraba su expresión— mandaré a alguien de seguridad para que les lleven a sus cabinas…

— Ni hablar, como representante oficial de la ONU, exijo saber que esta pasando —Incordió Lie.

— Comprendo su frustración pero no se lo que esta pasando y mientras lo averiguo lo último que necesito es gente molestando.

— Vamos a ir con ustedes, puede aceptar nuestra ayuda o puede seguir discutiendo.

— Esta bien, pero no olviden que están bajo mi responsabilidad. Vamos a ir centro de control.

El centro de control era la sala más importante de Marte 1. Desde allí se controlaban todos los aspectos de la ciudad, desde la temperatura, tanto la cúpula como la del exterior, hasta el tranvía que recorría la ciudad; pasando, por supuesto, por las centrales de energía.

— Señor, me alegro de verle —dijo preocupado el oficial de control— Ha habido una bajada de la tensión eléctrica debido a un fallo en la planta bacteriana. Estamos canalizando la energía disponible a la iluminación de emergencia y sistemas imprescindibles.

— ¿Problemas en la planta bacteriana? No puede ser, es imposible — Negaba rotundamente Akela.

— ¿Qué tipo de problema? — Preguntó Royen.

— No lo sé. El terminal de la planta envió la señal de alarma y después se corto el contacto, antes de que pudiéramos recibir ningún dato. No tenemos acceso a los sensores ni a las cámaras, estamos ciegos.

— Iré a investigar a la planta. — Aviso Akela — Avisa a Miller para que tenga preparado el laboratorio…

— Imposible, el Dr. Miller llegó aquí poco antes que vosotros y salió para allá.

— Voy contigo, puedo servirte de ayuda —Dijo Lotman

— Está bien pero quédese siempre detrás de mí.

— Akela, busca a Miller, haced un diagnostico de la situación y volved. Tener cuidado, la alarma saltó por algo y quiero saber por qué. — Dijo Royen, visiblemente preocupado.

La ciudad se encontraba sumida en un pequeño caos por primera vez en su historia. Todas las calles estaban ligeramente iluminadas por las luces de emergencia. Los equipos de seguridad se encargaban de que todos los ciudadanos regresaran a sus cabinas. De pronto salieron de la zona "habitada" de la ciudad para adentrarse en una zona que Lotman reconocía, estaban llegando a la Planta Bacteriana pero no sabía exactamente cuanto les quedaba. De repente al volver una esquina vieron al Doctor Miller.

— ¡Quietos! No os acerquéis. He estado investigando, la contención de las bacterias ha fallado. Se han liberado…

— Eso es imposible —Insistió Akela— Las medidas de seguridad hubieran…

— Lo sé, pero ha pasado.

— Hay que sellar todo el sector y largarnos de aquí.

— Espera. Estoy infectado… —Dijo asustado Miller.

— Tenemos que ir al centro medico ya. Rápido no esta lejos.



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Capítulo III