La Ciencia no es demócratica
Me hace mucha gracia todo el debate que se esta generando con la Teoría de la Evolución, no quería decir nada pero no me puedo aguantar mas. Si no sabes a lo que me refiero, te aconsejo que veas este video.
Me hace mucha gracia todo el debate que se esta generando con la Teoría de la Evolución, no quería decir nada pero no me puedo aguantar mas. Si no sabes a lo que me refiero, te aconsejo que veas este video.
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Daniel Santos
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Vamos al sentido más propiamente religioso, ¿en que se basan las religiones para decir que algo es cierto? Principalmente todos empezamos en una religión por educación o influencia de otros, con lo cual podríamos deducir que en este caso podríamos identificar fe con argumento de autoridad. Apliquemos esto a la religión cristiana. El sistema de creencias cristiano se basa en la Biblia como base de su veracidad, ya que esta es Palabra de Dios y como tal, incontestablemente cierta. Pero rizando el rizo un poco más, ¿Cómo sabemos que ese manuscrito redactado hace más de dos mil años (o no) es la Palabra de Dios? Porque toda la vida nos lo han repetido una y otra vez, ¿a que me suena esto? A argumento de autoridad. Creemos que un libro es la Palabra de Dios porque nos lo ha dicho un hombre. Personalmente, eso no me parece muy incontestable.
Ya se lo que dirán muchos, que eso no es la fe (aunque eso es lo que practican la mayoría de personas creyentes que he visto), que la fe es algo más grande que surge de nuestro interior. De acuerdo. La fe así entendida es cierto que surge de nosotros, y más concretamente de nuestro sentimiento más poderoso, evolucionado a lo largo de milenios, y que se puede encontrar en prácticamente todas las especies conocidas, al menos las que tengan un sistema nervioso mínimamente sencillo. ¿El amor? No, el miedo.
A primera vista puede parecer un poco chocante pero si lo observamos un poco es así. Todas las criaturas se mueven por el miedo, sobre todo por el miedo a la muerte y nosotros como cima de la evolución no podíamos ser menos. Vivimos nuestra vida en un mundo duro, cambiante y agresivo, y encima una vida corta y llena de angustias. ¿Para eso estamos aquí? No puede ser cierto, esta vida tiene que tener algún sentido.
Y desde aquí, los primeros filósofos griegos, muy racionistas ellos, se revelaron contra esto, poniendo a este mundo por debajo de otro, divino, al cual accederíamos tras la muerte. Si ya se que he resumido siglos de Filosofía en dos líneas, y esto es muy injusto, pero solo he hecho lo que hicieron los cristianos desde el principio. Y es aquí donde se explica la fe personal, en el miedo a la muerte, en el miedo a que todo el sufrimiento que estamos padeciendo no tenga una recompensa. Cuando me hablaban de la Trinidad de pequeño, me decían, no podemos entenderlo pero, tranquilo, cuando muramos y veamos a Dios seremos capaces de entenderlo todo. A mí me apasionaba esta idea, cuando muera seré capaz de entenderlo todo, esto no es capaz de decírtelo la ciencia ¿eh? Por esa parte, yo deseo profundamente que exista Dios o cualquier tipo de vida después de la muerte.
Pero que yo lo desee, o lo deseemos todos no importa lo mas mínimo. Yo deseo volar con todas mis fuerzas y no me veras intentar tirarme desde mi ventana a probar. Por mucho que nos cueste aceptarlo, la realidad es la que es, y es cuestión de madurez aceptarla así y disfrutar de nuestra existencia lo máximo que podamos porque no vamos a tener otra.
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Etiquetas: Religión
Hoy tenemos con nosotros al genial filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900).
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Etiquetas: Citas Célebres
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IV
Con los pocos ahorros que tenía, volví a mi ciudad, y me puse a buscar trabajo. No se como lo hicieron pero no pude encontrar ningún trabajo decente, y digo decente que no bueno, y todavía no estaba tan desesperado de aceptar cualquier cosa. En este estado, me encontré con uno de mis antiguos compañeros del PAJ. Julián, que así se llamaba, había cambiado mucho, se le notaban mucho el paso de los años y en su cabeza lucía unas amplias entradas impensables tiempo atrás.
Pasamos horas charlando y me hablo de la situación en el mundo. Yo, en mi refugio británico, había estado apartado de las cuestiones políticas y nunca prestaba atención a las noticias ni comentarios, pero aun así, no me extrañó lo que oía de Julián: la guerra aunque sofocada en unos meses, dio lugar a una guerrilla que seguía luchando en contra de la autoridad local y mundial. Durante este tiempo, se habían llevado a cabo fuertes medidas para evitar la proliferación de estas organizaciones o el apoyo a las ya existentes. Se controlaba enormemente los viajes entre estados, el espionaje telefónico y electrónico estaban muy extendido. Me contó que dos de nuestros compañeros de Universidad habían sido detenidos y encarcelados por presunta colaboración con terroristas. No puedo decir que me escandalizara pero si sentía que todo lo que habíamos luchado en la Universidad no había servido para nada, el mundo había seguido su camino y nosotros no habíamos podido hacer nada.
También le conté toda mi historia, lo que me había ocurrido en Cambridge, se escandalizo muchísimo y tras mucha insistencia por su parte, acabé aceptando un trabajo en una empresa de importaciones-exportaciones que dirigía junto a unos amigos.
Fue una época de duro trabajo, yo les ayudaba con sus redes informáticas y con lo que necesitaran, era lo menos que podía hacer.
Un día, nos encontrábamos solucionando un problema en la configuración de la red LAN cuando uno de los compañeros entró excitado. Corriendo le seguimos al primer televisor que encontramos: el secretario general de la ONU hacía las primeras declaraciones en meses:
- Por fin, con un gran trabajo conjunto de las autoridades locales, las fuerzas de la Unión y de todos los ciudadanos podemos afirmar que la guerrilla que amenazaba el orden y la estabilidad de las Regiones Norteafricana y de Oriente Próximo ha sido totalmente eliminada. Aun así, en esta administración, preocupada por un posible resurgimiento de los peligros contra la ley establecida, creemos conveniente la aplicación de una serie de medidas que garanticen la total seguridad de los ciudadanos en cualquier parte del globo. Estas medidas serán anunciadas en la próxima reunión de la Asamblea General.
En el ambiente se podía sentir una gran turbación, un compañero nos contó que se había enterado que dichas medidas atentaban desde la libertad de prensa tanto escrita como digital, con la obligación de registro de todos aquellos que poseyeran cualquier tipo de bitácora o web en Internet, hasta el control total de los envíos entre estados. En ese momento me supuse que el nerviosismo que percibía en el ambiente, seguramente debido al posible perjuicio sobre su negocio.
Pronto vimos que las nuevas leyes no iban en broma, los arrestos se sucedían en toda el globo ante cualquier atisbo de rebeldía por pequeño que fuera.
Todo sucedió un mes después del anuncio del secretario general. Julio y yo nos encontrábamos en su piso cuando recibimos una llamada de un compañero que se encontraba en la oficina. A través del altavoz pude oír toda la conversación en la que nos decía que la policía había entrado pegando tiros, Diego y Paul estaban muertos y él se encontraba escondido en el sótano, aunque era cuestión de tiempo que lo localizaran. Nos alerto de que desapareciéramos y de pronto escuchamos la voz de un policía de fondo. Fue la última vez que hablamos con él. Yo quedé horrorizado, no comprendía como habían podido hacer eso. Julio sacó dos pistolas de su caja fuerte y me lo contó todo: usaban la empresa como tapadera, ellos se encargaban de sacar a la gente de las zonas en conflictos. No concebía como había podido llegar a esta situación, le pregunté si colaboraban con terroristas.
- Entiéndelo, nunca quise meterte en todo esto. Nos encontramos en una época muy difícil, la Unión se ha hecho muy poderosa y teníamos que actuar. Nosotros ayudamos a todo el que lo necesite, nunca preguntamos. Normalmente sacamos a familias perseguidas, muchas de ellas por motivos políticos. Ahora nos han descubierto y mientras pensamos que hacer, tenemos que desaparecer. ¡Rápido!
Le seguí con indecisión, yo era inocente, no tenía que estar escapando pero Julio tenía razón, el sistema se estaba desmoronando y teníamos que hacer algo.
Pasamos semanas deambulando por todo el estado, buscando una manera de salir de allí, mientras Julio se cobraba los favores de toda una vida. Tras una larga e improductiva búsqueda, por fin conseguimos billetes para llegar a México DF, donde esperábamos perdernos entre la gente. Me pidió que recogiera unas cosas y me reuniera con él en el puerto desde el cual íbamos a embarcar hasta Marruecos, desde donde volaríamos a México. Cuando llegué se hallaba en el suelo con tres heridas de bala en el pecho, en un esfuerzo titánico, consiguió decirme que había logrado conseguir una información que podría hacer caer a la Unión, se encontraba en una taquilla de una vieja estación de autobuses, todo dependía de mí. Allí tirado como un perro, murió.
Encontrar la memoria donde estaba guardada la información no fue difícil, llegar a México sin su ayuda, si fue todo un reto que con la ayuda de unos pasaportes mexicanos falsos pude superar.
Ya en la seguridad de una habitación de unos antiguos amigos de Julio pude observar toda la información contenida en la memoria que encontré en la taquilla. Se trataba de una lista que relacionaba a los líderes de la guerrilla con altos funcionarios de la ONU que llegaban hasta el Comisario de Defensa mediante el abastecimiento de armas y de dinero. Esto demostraba que la ONU había instigado en secreto las revueltas con el fin de endurecer las leyes y restringir las libertades individuales.
Hace unas horas he detectado que vigilaban mi ordenador, así que no tardaran en llegar, si han podido encontrarme entre más de veinte millones de personas, pueden hacerlo en cualquier lugar. Solo me queda la esperanza de que este relato y todos los datos que adjunto logren llegar a las personas indicadas. ¡Hasta siempre! Os deseo lo mejor.
EPÍLOGO:
- ¿Me había llamado señor?
- Así es, Director de Seguridad Kendall. Nos gustaría que nos presentara con todo detalle la resolución del Caso Solano.
- Como todos sabrán, fui escogido personalmente para la localización y recuperación de una importante fuga de seguridad. Gracias a los virus espía que tenemos dispuestos en la red, recibí información de que el sujeto que había recibido esa información, Lucas Solano, se encontraba en la Ciudad de México, tras dar con su paradero, cortamos todas sus conexiones sin que él reparara en ello e interceptamos el archivo en el que había enviado la información a la red antes de que nadie más lo captara. Tras esto entré en su habitación con un grupo de Asalto. Durante la operación el sujeto murió a causa de varios disparos. Para asegurarnos de que no existían copias de ese archivo quemamos el edificio entero donde se alojaba.
- ¿Esta seguro de que no han quedado cabos sueltos?
- Completamente señor. De los que lo acogieron tras su llegada a México, murieron todos en el incendio del edificio salvo dos, que fueron debidamente eliminados una hora después. La gente que compartió vuelo con él, fue detenida e interrogada hasta la muerte sin que dijeran nada relacionado con el sujeto. Para finalizar, el equipo de Asalto sufrió un horrible accidente de avión mientras regresaba a la base en Nueva York. La única copia del archivo que existe es la que les ha sido entregada a ustedes.
- Excelente Director Kendall. Puede retirarse.
- ¿Qué le ha parecido el relato?
- Muy entrañable, lástima que nadie vaya a leerlo. Una ultima cosa, asegúrese de que Kendall no llegue a casa.
- Por supuesto, Señor.
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*****
III
El resto de la carrera pasó en la más absoluta normalidad, una normalidad serena y tranquila. No volví a relacionarme con los miembros del PAJ, aunque me consta que siguieron reuniéndose, me alegre mucho por ellos. Cuando acabé los estudios, conseguí una beca para realizar el Master en Cambridge.
Allí conocí al profesor que marcaría mi vida: Alan Svenson. Yo venia con una recomendación de un profesor mío para que él dirigiera mi tesis, cosa que aceptó encantado.
Como tema de mi proyecto elegí lo que más me había fascinado durante toda mi vida: La Teoría de la Unificación, crear un único modelo que explique todos los fenómenos del universo. Esta había sido la meta de los físicos durante décadas: cuerdas, supercuerdas, branas,… multitud de teorías habían surgido y desaparecido dejándonos, quizás, un poco más cerca de la verdad. Así yo, joven e ingenuo, me propuse lograr lo que tantos otros no habían conseguido.
Allí, en Cambridge, con todos mis gastos pagados, vivía bien, no tenia preocupaciones salvo las que me proporcionaba mi ambicioso proyecto. Durante años trabaje sin descanso, tantas noches en vela, me pasaron factura, siempre bajo la atenta dirección de Svenson, que contento estaba yo de haber encontrado a alguien tan amable y preocupado, ¡que inocente era!
Por fin, llegó el momento, en un par de meses presentaría mi proyecto ante el tribunal: lo había conseguido. No había logrado una teoría totalmente coherente ni mucho menos, pero suponía un principio que revolucionaría la Física… y vaya si lo hizo.
Un día, mientras me disponía a ultimar unos detalles, encendí mi ordenador y allí no había nada, el disco había sido borrado completamente, seguramente algún virus de esos que tanto abundaban. Tras un primer susto inicial, me tranquilice, hacia menos de una semana había hecho una copia de seguridad; Svenson la guardaba en la caja fuerte de su despacho. Justo cuando iba a salir, recibí el último número de Nature, en portada: La Unificación ya es posible, por el profesor Alan Svenson. La revista cayo de mis manos, me había robado aquello en lo que tanto había trabajado.
Me dirigí inmediatamente a su despacho, no estaba; en su casa tampoco. Recorrí todos los lugares que solía frecuentar pero fui incapaz de dar con él. Una semana después apareció en su despacho, había estado con unos colegas en un hotel del Caribe discutiendo acerca de su teoría, ¿su teoría? En este momento, no pude contenerme y empecé a gritarle:
- ¿Quién te crees que eres? ¿Cómo has podido robarme mi teoría?
- ¿Cómo dices? Llevo años trabajando en la teoría de esa Teoría, no entiendo a que viene este alboroto.
En ese momento, todo dejo de tener sentido para mi, tenía la desfachatez de mirarme a la cara y mentirme de esa manera. Yo seguí gritándole y dos gorilas aparecieron de repente. Estuve a punto de ser expulsado de la Universidad.
Y llego el día en el que tenia que defender mi tesis. Allí me encontraba yo, ante el tribunal, acusando a uno de los científicos más respetados del planeta y amigo de la mayoría del tribunal.
Disparé un brillante alegato al que solo respondieron con burlas y denuncias. Svenson reía complacido desde su asiento. Después de eso, me retiraron la beca inmediatamente, y me expulsaron definitivamente de la Universidad, y prácticamente del ámbito científico, dejándome en la calle, humillado y desprestigiado.
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Seguimos con este ¿pesimista? relato. Si ayer no lo viste: Parte I
II
Pero todo esto, poco me importaba a mí, o posiblemente no fuera del todo consciente cuando, con mi recién estrenada mayoría de edad, entré en la universidad. No os podéis imaginar el cambio que supuso para mí. Ir a clase y conocer nueva gente suponía una ilusión que pocas veces había experimentado. Siguiendo la vocación que me había perseguido durante mis últimos años pre-universitarios me matriculé en Física en 2029. Estaba deseando conocer a mis profesores y compañeros de clase, debatir con ellos sobre tantas teorías y planteamientos. Hasta ese momento nunca había recibido una clase de nadie que no fueran mis padres o conocidos pero había leído multitud de libros y artículos. Nombres como Isaac Newton, Albert Einstein, Max Planck, Paul Dirac o Stephen Hawking eran para mí ilustres maestros.
Durante los últimos años, los estudiantes universitarios en general y de carreras de ciencias en particular habían disminuido enormemente. Para mi absoluta desilusión pude comprobar que los pocos alumnos que se decidían por esta opción no eran diferentes a lo que tantas veces había visto. Personas sin personalidad, sin rigor, cuya máxima preocupación era emborracharse noche tras noche. Pude comprobar como todas mis esperanzas se iban desmoronando una tras otra y así empecé mi periplo estudiantil.
Los profesores tampoco cumplieron mis expectativas, algo, por otra parte, bastante normal porque estas eran muy altas. El caso es que me encontré a un claustro anciano y desmotivado al que no le importaba lo más mínimo su clase, la cual era una simple excusa para poder cobrar sus abultadas nominas. El descenso en el nivel de la educación también había llegado al ámbito universitario.
Pero no todo fue negativo. Tras unas primeras semanas decepcionantes en las que la idea de dejar la carrera sobrevoló mi mente, mi mundo cambio por completo. Yo, tan centrado en la decepción que me provocaba el estado del organismo universitario, no había reparado en una hermosa joven que solía sentarse en las últimas posiciones. Un día, llegue tarde a clase y me senté al fondo al lado suyo. Al marcharse le pregunte si podía dejarme los apuntes de la clase y así empezamos a hablar y el tiempo se paro.
Pasamos horas conversando, por fin había encontrado lo que tanto tiempo había estado buscando: una persona que compartiera mis intereses y mis inquietudes. Nunca había conocido una persona tan agradable y con la que estuviera tan a gusto. Empezamos a vernos muy a menudo, quedábamos antes de las clases y poco a poco me fui enamorando. Alicia, que así se llamaba, fue mi primer y único amor.
Antes de conocerla, nunca me había interesado la política: estaba tan harto de engaños y discursos vacíos que me daba igual. Ella me mostró que había gente luchando por un mundo mejor, personas que querían una democracia real y no el absurdo sistema que nos aprisionaba. Juntos creamos la Plataforma Antiglobalización por la Justicia (PAJ), con la que pretendíamos concienciar a los estudiantes. Parecía una empresa imposible pero logramos congregar a una veintena de alumnos que nos reuníamos cada semana para debatir las ultimas noticias. Por fin tenía amigos.
En medio de esta situación, cayó una noticia que nos dejo petrificados: en la mayor parte de África y Oriente Próximo se levantó un movimiento popular contra la ONU. Desde que se instaurara el nuevo sistema, sus condiciones de vida no solo no habían mejorado, si no que en muchos casos ahora estaban más atados que antes a multinacionales sin escrúpulos.
La respuesta del mando central en New York no se hizo esperar. Tras unos primeros momentos de incertidumbre, el secretario general decidió enviar a las zonas sublevadas amplios destacamentos para el mantenimiento de la paz y la libertad, compuestos principalmente por fuerzas occidentales. A pesar de que se auguraba una rápida victoria del ejército de la ONU, los rebeldes, gracias sobre todo a su superioridad numérica y a un continuo y desconocido suministro de armas, consiguieron resistir.
De la zona de guerra nos llegaban numerosas informaciones, sobre todo gracias a Internet, de ciudades devastadas, torturas, miles de civiles asesinados arbitrariamente. La reacción ciudadana no tardo en surgir. Salimos a la calle para protestar contra la crueldad de los Unionistas. Al principio la administración ignoró estas protestas pero a las pocas semanas los gobiernos de todo el globo empezaron a reprimir las revueltas, la central argumentaba que estas manifestaciones ilegales atentaban contra el orden y la seguridad ciudadana y que eso no podía consentirse.
El día 6 de mayo, 5º aniversario de la entrada en vigor de la nueva constitución, se montó una gran protesta mundial que desembocó en un tumulto de grandes proporciones en los que la policía empezó a forzar a las masas. Hubo miles de muertos. Yo amanecí al día siguiente en un hospital cercano con una conmoción leve, la conmoción grave estaba a punto de recibirla. Allí sentado en una silla estaba un compañero de la PAJ: Alicia había recibido un disparo, no habían podido hacer nada.
A fuera el mundo libre se colapsaba, la protesta del 6 de mayo se recordaría como la última gran manifestación. Después de lo ocurrido, la gente no se atrevía a protestar. A mi todo me daba igual, mi mundo ya se había colapsado.
La guerra siguió, pero yo la seguía a distancia, a partir de entonces me centré en mis estudios y volví a ser esa persona solitaria que por un breve lapso de tiempo había dejado de existir.
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